jueves, 1 de agosto de 2013

CUARENTA Y TRES: NUESTROS CELOS ACABARÁN MATÁNDONOS.

● _____: 

Entré siguiendo al último alumno a la clase de lengua lo más rápido que pude. Sonreí inocentemente al señor Fogg antes de dirigirme a mi sitio.
—Buenos días. –sonreí a Harry. Ni idea de cómo iba a agradecérselo todo.
—Buenos días, Selley. ¿Estás bien? –asentí sonriendo, para restarle importancia a mi estado.
—Sí, he tenido a alguien que ha sabido cuidar muy bien de mí. –le guiñé un ojo y ocupé mi sitio cuando empezó la clase.
Si hoy, dos días después, había olvidado casi por completo el altercado con Erik había sido gracias a Harry. Se había empeñado en quedarse conmigo  cuando despertó, faltamos a todas las clases solo para quedarnos tirados en cama, hablando. Y me había costado dejarlo ir la noche pasada para retomar las clases hoy.
—Sé que nadie va a aprenderse el temario para el examen de mañana. –la voz del señor Fogg me hizo centrarme.– Así que haréis un resumen por parejas. Os juntáis con el que esté sentado delante de vosotros y así, quizás os quede algo en la memoria. –sonreí a Trevor mientras este se sentaba conmigo, entretanto intentaba ignorar el sonido de los tacones de Jennifer mientras caminaba hacia la mesa de Harry.– Lo entregaréis antes del examen, cuenta un diez por ciento de la nota.
—¿Quedamos hoy en la biblioteca o hacemos cada uno el suyo y entregamos el que mejor quede? –propuse mientras él sacaba su temario.
—Nunca…nunca quedé con nadie. Así que prefiero estudiar solo. –era muy, muy tímido. Adorable. Trabajamos hasta que la primera clase acabó, y acordamos vernos mañana un poco más temprano para ver los resúmenes. Caminé hacia la puerta, dónde Harry se despedía de la rubia con un guiño de ojo y se quedaba para esperarme. Lo miré con el ceño en alto y una mirada intimidante.
—Oh, vamos Selley, no puedo creer que ye hayas puesto celosa. –se burló, pasándome un brazo por los hombros, mientras salíamos al pasillo.
—¿Celosa? ¿De ti? Jam…–otra voz a nuestras espaldas me interrumpió.
—¡____! –nos giramos y Harry soltó mis hombros.
—¡Señor Fogg! –le mostré la lengua.– Sigo esperando esas preguntas.
—Ya…¿Estás bien? Me enteré de lo del señor Evans. Le abrimos expediente y está en trámites de expulsión.  –Harry rodó los ojos.
—Sí, gracias. –me dio un abrazo, revolviéndome el pelo, como otras veces y oí un leve gruñido de Harry.
«El karma es una perra, mi amor.» –reí interiormente antes de decirle adiós con la mano al profesor y seguimos caminando.
—Oh, vamos Harry, no puedo creer que te hayas puesto celoso. –se la devolví y él volvió a soltar un gruñido. Rocé su mano a propósito y la mantuve pegada a la suya, cuando clavó su mirada irónica en mí lo miré inocente y me encogí de hombros con un sonrisa, consiguiendo que Harry entrelazase sus dedos con los míos.
—¿Vas a ir esta tarde a la biblioteca? –pregunté.
—No lo sé, estoy cansado de tantos temas distintos.
—Venga, son los últimos exámenes.
—No me importan. –se encogió de hombros. Me puse en frente de él, aun sujetando su mano, haciendo que casi chocase su cuerpo con el mío.
—¿Cómo que no te importan? –lo fulminé con la mirada.– Quiero verte allí, Styles. Y si no tendré que ir a buscarte y llevarte arrastro.
[ … ]
Sam y yo nos hicimos paso entre la multitud de alumnos del pasillo y llegamos a la puerta de la biblioteca, donde cinco rostros conocidos nos estaban esperando.
—Adelante, señoritas. –fingiendo formalidad, Zayn nos cedió el paso a dentro y cogimos la mesa del fondo, ocupándola completamente. Busqué con la mirada la zona de los libros de literatura, sin éxito.
—No creo que aquí encuentres al señor Fogg, guapa. –Harry, sentado a mi lado, acababa de entrar en un ataque de celos.
—¿Estás irritable mientras no te llega la rubia? No me digas que Jennifer te ha dado plantón. –vacilé.
—Me parece que es a ti a quién han dado plantón. No veo a tu novio pelirrojo por ninguna parte.
—¿Así que ahora es mi novio? –alcé el ceño.
—No. Solo le gustas, pero nunca sería tu novio. –admitió, como si fuese la cosa más obvia del mundo.
—¿Por qué? Yo le diría que sí. –intentaba sacarlo de sus casillas, para divertirme un poco ya que rara vez Harry dejaba ver sus celos como ahora. O por lo menos no me los dejaba ver a mí. Pero no tuvo el efecto deseado, sino que se acercó a mi oído, y añadió–:
—Si se acerca a ti con intenciones que no sean puras tendría que matarlo, ¿sabes? –sonrió falsamente y volvió a centrarse en su libro.
—No llevamos aquí ni cinco minutos y ya están discutiendo. –Sam rodó los ojos.
—Lo verdaderamente raro es que Harry está teniendo su primera pelea por celos. –continuó Zayn, sentado al lado de la morena.
—A mí me parece adorable la cara completamente roja de _____. –¿era cosa mía o Niall estaba comiendo conguitos a escondidas?
—No estamos celosos. –admitimos a la vez, y empezaron a reírse de nosotros. Decidimos ignorar sus burlas y centrarnos en lo que debíamos aprender.
—Esto es superior a mí. –habló Harry, ya aburrido después de un rato– Creo que en mi vida he estudiado tanto. Selley, eres mala influencia.
—Añade eso en tu discurso de graduación, por favor. “Tengo un notable gracias a la presión de una persona especial, pero oye, Selley es mala influencia.” –burlé su voz y rodé los ojos, mientras los demás reían.
—¿Quién ha dicho que fueras especial? –vaciló.
—Yo. Yo lo he dicho. ¿Y sabes qué? Si estás aburrido siempre puedes irte con “Jen”. –escupí con asco el apodo que tanto le había oído gritar, acompañado de risas, en medio de la clase.
Definitivamente nuestros celos acabarán matándonos.
—No voy a irme, porque estás irritada y te jode tenerme al lado.
—Tienes razón, no tengo ganas de aguantarte. –le resté importancia, y continué escribiendo el resumen.
—Entonces vete. –su tono sarcástico me tocó la fibra sensible, haciendo que la _____ cínica y desagradable que había enterrado se pegase a mi piel.
—Podría hacerlo. Desde luego en cualquier maldito lugar estaría mejor que a tu lado. –solté. Segundos después de meter la pata saltó esa voz de la conciencia que debería advertirte en estos casos.
«Demasiado tarde, querida.»
Vi cómo señalaba delante de mis narices la puerta.
—Allí está la salida, nena. –dejé caer lo que tenía en la mano y presioné la mandíbula.
—Eres increíble, Harry. –dije sarcástica. Pero no me apetecía quedarme a su lado y discutir más, así que decidí salir a tomar un poco el aire. O simplemente alejarme lo máximo de allí.
La puerta no llegó a cerrarse cuando salí.
«Mierda. No vengas, no vengas.»
Mientras a paso rápido me alejaba por el pasillo, alcé la vista sobre mis hombros disimuladamente para volver a maldecir al ver que Styles cruzaba la esquina. Me apresuré a entrar en el salón de actos y a cerrar lentamente la puerta. Me dejé caer en la pared, cubierta por una columna que sobresalía, intentando escuchar sus pasos. Cuando la puerta se abrió,  para volver a cerrarse después de que él entrase, supe que estaba perdida. Y me tocaba seguir plantándole cara, cosa que me agotaba psicológicamente. Tenía de todo menos ganas de discutir con él.  
—Sé que estás ahí. Sal. –tragué saliva y suspiré. Luego salí de mi supuesto escondite y le planté cara. Manteniéndome lo más alejada de él posible para que la estampida de rinocerontes, que por fin había conseguido calmar, no volviese a desbocarse.
—¿Quieres hacer el favor de dejarme en paz, Harry? –bufé, y al ver que se acercaba, empecé a caminar entre los asientos, aumentando la velocidad de los pasos, cuando el empezaba a perseguirme. Era un completo juego de niños, el típico pilla-pilla.

—No voy a dejarte en paz, Selley. –corríamos a toda velocidad.
—¡Vete! –exclamé, hasta que empecé a reírme como una loca, contagiándole la risa.

—Oblígame. –subí al escenario y pasé de largo el piano, hasta colocarme lo más lejos de las escaleras. También subió y me obligué a acallar las carcajadas.

—¿No ves que intento alejarme de ti?

—Sí,  –contestó encogiéndose de hombros– otra cosa es que yo vaya a permitirlo.

—Tú y yo tenemos un problema.

—¿De verdad? –alzó el ceño irónico– ¿Aprendiste a admitir las cosas, guapa? –vaciló. Caminó hacia mí y yo decidí afrontarlo, acercándome. Y como una descarga eléctrica, mis nervios se activaron a la vez.

—¿Quieres dejar de echarme mis defectos en cara, y centrarte en acabar nuestra discusión de una vez? –alcé el ceño.

—No. –en dos zancadas ya se encontraba pegado a mi cuerpo– Porque me encanta recordarlos todos... Pero odio reconocer que cada uno me gusta más que el anterior.

Sin oportunidad de reaccionar después de aquello, y como si me hubiera leído la mente, sus labios se unieron a los míos, y sus manos se colocaron automáticamente en mis caderas, impulsándolas hasta dejarme sentada sobre aquel enorme piano. Se separó de mí para impulsarse, él también, con sus fuertes brazos y acabar encima del instrumento. Me acarició los brazos hasta recostarme sobre el gran espacio y continuó hasta el final de mis piernas. Dejó caer mis zapatillas al suelo y luego oí caer las suyas. Deslizó las medias del internado por mis piernas con una sonrisa pícara en el rostro, dejando caricias en mis muslos mientras besaba el interior de estos. También se libró de mi falda y soltó todos y cada uno de los botones de mi camisa a una velocidad increíble. No tardó un segundo más en alcanzar el borde de mis bragas y liberarme de ellas igual de rápido. Lo difícil sería encontrar nuestras cosas después, desperdigadas por el suelo.
Cuando tenía la intención de besarme el cuello, solté la hebilla de su cinturón con un sonoro movimiento, lo que provocó que clavase su mirada en mis ojos. Con los muslos enroscados en su cintura deslicé aquellos pantalones por sus piernas, consiguiendo que cayesen al suelo e hice trampa en nuestro juego dando la vuelta a las posiciones, aprisionando sus caderas con las mías, las que estaban separadas por un mísero cacho de tela. Ahora sonreí yo pícaramente mientras tiraba su camiseta a algún lugar del salón. Me volví literalmente loca cuando volví a acariciar sus marcados abdominales. Los pequeños y firmes músculos iban quedando atrás a medida que yo me deslizaba hasta llegar a la banda elástica de sus bóxer, me obligué a no empezar a repasar con la lengua los marcados oblicuos parcialmente tapados por la tela. Cuando hice desaparecer aquella prenda de ropa mandé a la mierda toda mi parte racional y coherente. Mi lengua se deslizó por aquellos marcados músculos y ascendió de nuevo, hasta quedarme a horcajadas sobre él y poder volver a acceder a sus labios. Sus manos instintivamente recorrieron mi espalda hasta posarse en mis caderas, y volví a poner las manos en su pecho.
Al primer movimiento mis uñas se clavaron en su piel y mis pupilas se dilataron al máximo, pude ver en lo oscuro que se había vuelto el verde de sus ojos que le gustaba la sensación tanto como a mí. Cuando sus manos en mis caderas aumentaron la velocidad de las embestidas contra las suyas, llevé automáticamente la cabeza a su cuello para acallar los gemidos. Mis manos arañando su pecho y mi respiración ahogándose en su cuello hacían explotar de placer el cuerpo de Harry, y mi sonrisa de autosuficiencia creció al saber que era yo la causante de aquello.

—No conocía este lado salvaje en ti, Selley. –su voz ronca por la excitación dio un vuelco a mi corazón y me obligué a levantar el cuerpo, quedándome simplemente a horcajadas, para mirarlo a los ojos. Sus manos seguían en mis caderas, moviéndose acompasadas con las embestidas, una de ellas subió a mi espalda para obligarme a volver a pegar mi cuerpo al suyo y mirarlo más de cerca– Y debo decir que me impresiona. –mi frente pegada a la suya, pero decidí mover las manos de su pecho a ambos lados de su cabeza, para dejar de producir todavía más marcas rojas que tardarían lo suyo en desaparecer.

—Dime una cosa, qué es lo que más te excita, Harry, ¿lo salvaje que puedo llegar a ser, o que hoy la que domina sea yo?
—Ambas cosas me tienen como loco, guapa. –solté un gemido demasiado alto, prácticamente un grito, ante la profundidad del último movimiento. Sus manos se deslizaron sobre mi espalda, para dejarme a mí bajo él con un rápido giro de posiciones, con cuidado de no caer de aquel enorme piano– Pero tu cuerpo me está llamando y creo que es hora de que lo haga mío. –me guiñó un ojo antes de hacerse con uno de mis senos. Jugué con sus rizos, acercándolo más a mí, mientras lamía mi cuerpo y embestía con fuerza. Jadeos se escapaban entre gemidos y el calor producía que gotas de sudor recorrieran nuestro cuerpo. Con una última suave embestida detuvo los movimientos y lo atraje hacia mí para poder volver a besarlo. Sentado sobre mí y con las manos a ambos lados de mi cabeza para aguantar su peso, se separó.
—Me encanta estar aquí encima contigo, pero ya hace bastante tiempo que nos fuimos de la biblioteca y estoy seguro de que Zayn empezará a llamarme de un momento a otro. –se deslizó hasta caer del instrumento y me ayudó a bajar cogiéndome por la cintura.  
—Oye Harry, has visto mí...–dije buscando mi sujetador, era lo único que me faltaba, y cuando alcé la cabeza para mirarlo, me especulaba, ya con la parte de abajo vestida y con mi ropa interior en la mano. Me acerqué a él con el ceño en alto.– Gracias. –ironicé volviendo a donde había dejado la camisa, para acabar de vestirme.
—Vamos, Selley. –para no variar, volvió a darme un suave toque en el culo cuando salía por la puerta y caminamos a paso rápido hacia la biblioteca. Añadiendo a mi lista una forma increíblemente placentera de solucionar los problemas.
—¡Lo que yo decía! ¡Vienen de follar! –Sam alzó la voz demasiado para mi gusto y la miré irónica. El ricitos y yo negamos a la vez, y nos miraron con el ceño en alto. Creí que lo habrían dejado ya hasta que Sam me dio dos toques en la pierna por debajo de la mesa. Nos inclinamos hacia un lado para hablar en susurros.
—Ahora en serio, ¿Qué tal el polvo? –soltó una risilla, como la cotilla adicta al sexo que es.
—El maldito mejor polvo de mi vida. –le concedí.


·En el próximo capítulo·

—¿No te han enseñado a llamar antes de entrar? ¿Qué pasaría si estuviera en bragas, eh? –bromeé. 
—Eso Harry, que da mala suerte ver a la novia antes de la boda. –el vacile de Sam ya me tardaba en llegar. 

3 comentarios:

  1. Dios me encanta el capi sigue cuando puedas pliss y avisame ^^ te lo digo de verdad tu novela me encanta es perfectisiima, quiero leer ya el capii ^^

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  2. me encnata me encanta me encanto!! bufff me muero enserio. SIGUIENTE!! Tu novela es akldjlakjakwabnkdjwlenjekenekw ^^

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  3. DIOOOS AMOO TU NOVELAA ENSERIOOO!!!!
    Siguela porfiiii

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