AVISO IMPORTANTE: Este capítulo contiene una escena que seguramente muchas tendréis que leer con un ojo abierto y el otro cerrado. Como escritora que soy, yo os aviso. Luego no me vengáis con que cogisteis un trauma. Y bueno, tenía que escribir esa escena porque yo quería y punto, no me toméis como loca o algo<3<3 Besitos y disfrutad del capítulo.
● _____:
Ahora
mismo, mi vida estaba vacía de sorpresas, y lo único que había variado en toda
la semana era mi vista. En vez de mirar al techo, me pasaba las horas del día
mirando por la ventana. Perdí la noción del tiempo de tal manera que apenas
percibí que había pasado una semana desde que me sacaron del internado.
Ya no
lloraba. En realidad no hacía nada más que pasmar por la ventana.
Sin
embargo, fue su llamada la que me dio una sorpresa. Y no una desagradable
precisamente. Ver su nombre en la pantalla me hizo abalanzarme sobre él cual
pantera.
—¡Sam!
–contesté y en el espejo que tenía en frente vi que en mis ojos se reflejaba,
por fin, un ápice de vida.
—¡_____! ¡Oídos te escuchen! Joder cómo te echo de
menos. Mi habitación está vacía sin ti.
—Dudo que
por las noches esté vacía, guapa. –ambas reímos nostálgicas.– ¿Cotilleos del
internado que me esté perdiendo? –mi pregunta llevaba segundas que esperaba que
Sam pillase. Los demás me daban igual, quería saber cómo estaba mi ¿aún novio?
—Pues… tu
casanova está completamente amargado. No es él, es cómo… Como si ya no tuviese
corazón. –Aquello me hizo darme cuenta de que él estaba roto, al igual que yo.
—Quiero
volver.
—Y tu cama
te está esperando. Yo te estoy esperando.
–solté un suspiro.
—Ojalá
fuese tan fácil.
—Dile a tu
padre que quieres venir a visitarme. Es domingo, ¿no? Mañana empieza la última
semana de clases. No hacemos nada y te quiero aquí para que me ayudes a pasar
el rato.
—Dudo que
ceda.
—Inténtalo,
idiota.
—De
acuerdo, pero…
—¿Pero? ¡A
ver qué “pero” sueltas! –intuí que estaba rodando los ojos al otro lado de la
línea.
—Pero nada.
A las cinco me tienes ahí.
—Te estaré
esperando, mejor amiga.
—Te quiero
“mejor amiga”. –reímos antes del colgar. Lo fácil fue prometer. Ahora toca
cumplir.
Decidida
bajé las escaleras hacia el despacho de mi padre. Si quería llegar allí a las
cinco debía salir ahora, así que no tardé mucho en irrumpir en él.
—¿_____?
Ojos te vean.
—Ya, bueno,
tengo que pedirte un favor.
—¿Cuál?
—Quiero
hacerle una visita a Sam.
—Eso
implica volver al internado.
—Lo sé.
¡Solo es una maldita visita! Tres horas, solo te pido tres horas. A las ocho
volveré a casa sin rechistar.
—Lo siento,
pero…
—Eso me
haría feliz, eso haría que volviese a sonreír.
[ … ]
Los nervios
recorrían mis tripas a medida que aquellas grandes puertas de metal se abrían
ante el coche de la familia. Supuestamente Sam estaría esperándome en la
entrada.
No tardé un
segundo en bajar al ver la mata de pelos morena que ya conocía.
—A las ocho
estaré aquí de nuevo. –oí a mi padre antes de que se pusiese en marcha, pero
mis brazos ya estaban rodeando el cuerpo de mi mejor amiga.
—Llevamos
semanas sin vernos, eres mi mejor amiga, ¿y solo un maldito abrazo? Voy a
pegarme a tu culo durante todo el tiempo que pases aquí. –sonreí mientras
volvía a abrazarla.– A no ser... –continuó.– Que en realidad vengas aquí para
verlo a él. ¡Te pillé! –exclamó cuando mis mejillas se volvieron rojas. Ella
sacó su móvil y empezó a escribir algo.– Venga, dejaré que vayas a echar el
polvo. Pero solo porque eres tú, eh.
—¿Adónde?
¿Qué has hecho, Sam?
—¿A dónde
va a ser? –me miró irónica.– ¡A la habitación de Harry!
—Pero yo
no...
—Ya es
tarde, tienes que ir, le he mandado el mensaje. –sonrió, culpable, mientras me arrastraba,
literalmente, por todo el instituto hasta la puerta de Harry. Llamó con dos
golpes secos, me guiñó un ojo y luego echó a correr por el pasillo. Intenté
gritarle y protestar, pero la puerta se abrió, dejándome ver a un Harry medio
desnudo y chorreante.
● Harry:
Me dejé
caer en la cama, estaba claro que ni una ducha de agua fría me haría quitármela
de la cabeza.
El móvil
vibró bajo la almohada, con un mensaje de Zayn que decía que estaba con Rose y
los chicos y debería unirme a ellos y otro de... ¿Sam? Intrigado por lo que la
morena podría querer decirme abrí el mensaje.
Me tomé
unos minutos para volver a leerlo, “_____ está aquí, la mando para tu
habitación, saca condones.”
Creí que
solo me estaba vacilando, y había conseguido que ahora estuviese más nervioso
que antes.
¡Vamos,
tenía que ser una maldita mentira!
Pero cuando
la puerta sonó con dos golpes secos mi interior dio un vuelco. Sujeté la toalla
a mi cintura mientras caminaba hacia allí. ¿En serio podía ser ella? La simple
idea me hizo abrir de un tirón la puerta. Al verla tragué saliva. Y ni siquiera
todas las gotas de agua fría que caían de mi pelo podían pagar la tremenda ola
de calor que había recorrido cada centímetro de mi piel.
● _____:
—_____. –dijo, tan nervioso como yo al volver a
verlo. Pero yo no estaba desnuda y él sí. Punto a su favor. Me dejó pasar
caminando hacia su armario, mientras yo cerraba la puerta tras de mí y giraba
la llave, para que nadie pudiese entrar. Estaba nerviosa, o más bien Harry me
había calentado, y quería de todo menos una interrupción. Me senté en su cama
mientras él se vestía y luchaba con mi mente por ignorar todo pensamiento impuro,
y con mis ojos por no seguir mirándolo. Perdí la batalla incluso antes de
empezar.
—¿Qué tal
lo llevas? –habló. ¿Así de fácil? ¿Cómo si nada? Yo creí que el corazón iba a
salírseme del pecho y apenas creí poder articular palabra. No podía hablar con
él ahora, tan sencillo, cómo si no nos quisiésemos y estuviésemos deseando
comernos a besos.
—¿El qué? –no
sabía si se refería a mi vida, a estar cerca de él y no poder tocarlo como
antes o a que después tendría que volver a irme. Alzó el ceño y caí, la manera
en la que me había ido de aquí no había sido del todo fácil y mucho menos
agradable.– No lo sé.
—¿No lo
sabes?
—Lo echo de
menos.
—Le habías
cogido cariño, supongo. –su mirada acabó en el suelo, y sus brazos, sobre sus
rodillas. Adorablemente inocente.
—¿Al señor
Fogg? Supongo que sí, pero sus intenciones no eran igual que las mías. Aunque
no era eso lo que precisamente echo de menos. –movió lentamente la cabeza hasta
mirarme, indicándome que continuase.– Supongo que lo que más echaba de menos
era... –genial, ahora que le había echado valor las palabras se negaban a
salir.– Intentar evitarte y encontrarte cada media hora.
—Así que
intentabas evitarme. –la sonrisa había vuelto a su cara cuando lo miré.
—Ya sabes,
la regla de mantenerme a tres metros de ti.
—¿Esa que
quebrantaste más veces de las que la cumpliste? –dijo entre risas y lo miré con
un odio falso.– Y la que ahora mismo estás quebrantando. –no se equivocaba,
estaba casi pegada a él y lo que deberían ser tres metros se habían convertido
en tres centímetros.
—Esa misma...
Y acabé saliendo contigo. –se tomó un segundo de silencio antes de hablar y yo
solté todo el aire contenido en mis pulmones.
—Escucha,
______. –soltó un suspiro y continuó.– Lo siento. No estuve ahí cuando debería
de haber estado.
—Pero si tú
fuiste... –callé cuando me miró, para dejarlo hablar.
—La vuelta
de Rose, quién resultó ser el señor Fogg, tú te ibas... no sé qué me pasó. No
podía reaccionar y cuando tendría que estar abrazándote y diciendo que no te
fueras, rogando a tu padre...no hice nada. Solo ver cómo me quitaban lo único
que de verdad merecía la pena, lo único que había hecho bien. Y cuando te oí
decirme que quizás sería la última vez que nos veríamos y que me amabas, me
invadieron unas ganas enormes de gritarte todo lo que sentía, todo lo que te necesitaba
y lo mucho que yo también... te amaba. Pero solo me quedé quieto y vi cómo te
ibas. –intenté decir algo, pero se me adelantó.– Quizás las cosas serían
diferentes ahora, quién sabe. El caso es que yo soy el único culpable. –dejó
caer la cabeza hacia delante. ¡Claro que no era culpa suya! Me coloqué a su
espalda y le di un abrazo de oso, era lo único que podía hacer ahora.– Siempre
me he preguntado cómo sería si hubiera hecho algo.
—Harry... ¿Quién
es Rose? O más bien... ¿Qué es para ti?
—Mi mejor
amiga. Ella... se fue, como tú. Éramos inseparables, ¿sabes? Los chicos y yo la
queríamos muchísimo, era como nuestra hermana aquí en el internado. Nosotros la
hacíamos rabiar y ella se enfadaba de mentira para que le pidiésemos perdón.
Todo era perfecto hasta que un día... Erik intentó propasarse con ella, como
intentó hacer contigo. Después de eso, sus padres la sacaron de aquí.
—¿La
salvaste? –por un momento me sentí celosa de ella, pero luego volví a ver a
Harry, tan melancólico como estaba y me centré en la historia.
—No. –incliné
la cabeza sobre su hombro y vi que su mirada se había llenado de rencor.–
Cuando llegué, ella estaba desnuda, con la ropa rota y Erik ya estaba
vistiéndose. La sonrisa llena de sorna que llevaba en la cara al irse jamás se
me borrará de la memoria. Rose se fue al día siguiente. El muy hijo de puta ni
siquiera se había cuidado.
—¿Quedó
embarazada? –su silencio lo confirmó.– Lo siento, yo no... sé qué decirte en
estos casos. –susurré lo último al ver que él quería volver a hablar.
—Cuándo te
vi a ti, bajo su cuerpo y pensé que igual no había llegado a tiempo... Creí que
no podría soportarlo. Solo quería matarlo. Tenía miedo, de que tú también fueses
a irte y eso sí que no iba a perdonárselo, o de que quizás también te dejase
embarazada a ti. Pensé que te perdía, perfectamente podría estar en medio de un
ataque de pánico. Y no quería pasar del cielo que es estar contigo al infierno
que es estar sin ti. Eso es lo que vivo ahora, un infierno. No puedo verte al
despertarme, no puedo besarte ni abrazarte y no puedo dormirme con tu cuerpo
desnudo pegado al mío. –mi cuerpo empezó a temblar cuando con sus manos sujetó
las mías y las acarició. Pensar que no solo yo vivía un infierno al estar
separada de él iba a hacer que se me saltasen las lágrimas.– ¿Cuánto tiempo te
quedarás?
—Papá viene
a buscarme a las ocho. Aún no sé cómo conseguí que volviese a dejarme poner un
pié aquí. –rodé los ojos mientras me colocaba a su lado, de nuevo. Él entrelazó
nuestros dedos.– ¿Por qué preguntas?
—Porque
vamos a incumplir otra regla. –sus ojos ganaron brillo cuando se encontraron
con los míos. Lo necesitaba tanto cómo yo.
—¿Por qué
crees que voy a dejarte? –ironicé recostándome sobre su cama, mientras él se
acercaba aún más y se sentaba a horcajadas sobre mí, pegando su cara a la mía.
—No
recuerdo haber pedido tu permiso. –susurró sobre mis labios, y no tardó en
unirlos con los suyos. Mis manos jugaron con su pelo, atrayéndolo más a mí.
—Necesito...
–susurré sobre sus labios antes de que estos volviesen a rozar los míos.
—Dime lo
que necesitas. –sus besos se extendieron por mi cuello mientras mi respiración
empezaba a acelerarse.
—A ti. A ti
y a mí, desnudos. Ahora. Necesito tu cuerpo sobre el mío, Harry.
Sus manos,
necesitadas de mi cuerpo lo recorrieron de arriba a abajo, lentamente,
deteniéndose y dejando caricias, disfrutando del poco tiempo en el que podría
volver a tenerme. Aquel ajustado blanco se deslizó por mis piernas con total
rapidez y acabó junto a mis zapatos. Cuando creí que los latidos de mi corazón
no podrían ir más rápido y que se me saldría por la garganta, aprisionó mis
caderas entre sus piernas y se deshizo de mi camiseta, ansioso por volver a
tocarme. Su ropa, recién puesta, cayó aún más rápido que la mía. Su lengua
recorrió cada centímetro de mi pecho mientras sus manos buscaban con ímpetu el
broche del sujetador a mi espalda. Este no tardó en desaparecer también por la
habitación. Sus caricias y movimientos se detuvieron de golpe cuando besé sus
labios, dándome el tiempo necesario para hacerme con el control e incorporarme.
Arranqué, literalmente, toda pieza de tela que le quedase encima, colocándome también
sobre él. No tenía ni idea de lo mucho que me molestaba ahora el único trozo de
ropa que nos separaba. Volvió a rozar con la yema de los dedos la cintura de
mis bragas, eclipsando de nuevo mi cuerpo con el suyo y deslizando por mis
piernas esta última prenda. Su frente se pegó a la mía, y sus labios estaban
frenéticos por encontrarse con los míos, en cambio su primera embestida me hizo
morderle el inferior. Movimientos lentos y enérgicos se adentraban en mí
mientras nuestras caderas chocaban acompasadas. Los labios de mi sexo
presionaban su miembro cada vez que salía de él provocando que profundos
gemidos guturales escapasen de su boca, tan cerca de mi oído que mi piel se
había puesto de gallina. Mis dedos se clavaban en su espalda a medida que
embestía contra mí con más fuerza. Suspiros empezaron a agolparse en mi
garganta, amenazando con salir en forma de sonoros gemidos.
—Harry...
–gemí.– No puedo... –sin ser capaz de terminar de susurrar la frase, advirtiéndole
de ellos, gritos y gemidos que llevaban su nombre sonaron demasiado altos
abarcando hasta el último rincón de aquella habitación.
—No sabes
todo lo que he echado de menos esto... –susurró entre roncos suspiros en mi
oído. Entre sus rápidas embestidas, las que me hacían sentir su miembro hasta
el pecho, y todas las palabras que él susurraba en mi cuello me volví loca.
—¡Harry! –mis
piernas se enroscaron en sus caderas y mis manos presionaron el final de su
espalda para pegarlo más hacia mí y que sus movimientos llegasen más adentro.
La
temperatura de la habitación se elevó, y como muestra de que la temperatura
seguía subiendo, cuando la primera capa de sudor que cubrió nuestros cuerpos se
secó, otra ocupó su lugar inmediatamente.
—Me gusta
que grites mi nombre. –musitó en mi oído, cogiéndome desprevenida y haciéndome
gemir más alto. Su nombre volvió a salir de entre mis labios cuando él decidió
torturarme de placer haciendo sus movimientos circulares en mi interior. Su
miembro salió lentamente del mío, mientras este lo presionaba entre los
pliegues y un último gemido, gutural por su parte, y demasiado alto por la mía,
nos hizo arquear la cabeza hacia atrás. Se dejó caer a mi lado, intentando
volver a respirar con normalidad, y yo me acurruqué en su pecho.
Mis ojos se
cerraron de golpe cuando él decidió jugar con mis senos y pellizcar uno de mis
pezones, aún excitados por nuestro apasionante momento íntimo.
—Eres
cruel... –musité sin poder abrir los párpados, estes pesaban en exceso.
—¿Cuánto? –seguía
jugando hasta que decidió succionar uno con la boca. Se divertía viéndome morir
de placer y arqueando la espalda por los espasmos.
—Muchísimo.
—Pero... –me
incitó a acabar la frase.
—Me gusta.
¡Joder si no me gusta! –acarició mi espalda mientras yo volvía a apretujarme
contra su cuerpo. Cansada y exhausta. Iba a dormirme abrazada a él, fingiendo
que todo estaba bien y que aún era mío.
[ … ]
—_____. –sentí un zarandeo en el brazo. Abrí los ojos
vagamente para encontrarme tumbada casi sobre el cuerpo de Harry. Emití un
quejido, lo más parecido a una contestación que podía darle en esos momentos–-
Casi son las ocho, deberías vestirte.
Resoplé
ante la razón que tenía y me levanté, todavía desnuda, para buscar mi ropa por
toda la habitación. También él se vistió, dispuesto a acompañarme a la entrada
del internado.
—Mira por
qué el señorito Styles nos dejó fuera de la habitación. Ya me preguntaba quién
gritaba tanto. –se burló Zayn, cogiéndonos por sorpresa cuando salimos. Los
otros cuatro chicos rieron.
—¿Estás de
vuelta, ______? –sonrió Niall. ¡Cuánto echaba de menos esto!
—La verdad
es que me voy a las ocho.
—Oh... –Liam
me miró con una mueca en los labios.– Esperamos que vuelvas pronto.
Me despedí
de ellos con un abrazo y continué el camino con Harry hasta la salida. El reloj
de la pared del instituto marcaba las ocho en punto cuando salimos al exterior
y rogué que se detuviera tan solo por cinco minutos.
Me planté
delante de Harry, dispuesta a hablar las cosas con él, por muy duro y difícil
que fuera.
—¿Qué
pasará con nosotros?–preguntó, sacándome de mis pensamientos.
—No lo sé.
–su mirada, ahora triste y vacía, se clavó en mis ojos.– No sabes las malditas
ganas que tengo de volver a estar contigo, donde sea, no me importa. Pero...
—¿Pero? No
hay peros que valgan, _____.
—¿Entonces
qué quieres que haga Harry? ¿Esperar por un beso que nunca llegará? ¿Desear tu
proximidad cuando ni siquiera cuento con tu presencia? Eso me duele, ¿sabes? Y
no estoy segura de que sufrir tanto valga la pena.
—¿Crees que
a mí no? –preguntó retórico.– No vuelvas a irte y merecerá la pena. Solo
necesito oír que me quieres.
—El
problema es que no sé si vamos a volver a vernos, o si vendré antes de que tú
te marches. –oí el fuerte ruido de las puertas metálicas abrirse y el coche
acercarse sobre la grava.
—¿Es un
adiós? –su mano cogió la mía y con un movimiento me pegó a él.
—Sí. –su
párpado se hinchó notablemente por la presencia de las lágrimas. Él las
contuvo, yo no fui capaz.
—¿Sabes que
te quiero? –hundió sus labios en mi cuello para inhalar mi perfume. Fue
entonces cuando noté la primera lágrima resbalar por sus ojos y mojar mi piel.
Lentamente se separó de mí, dejó un beso en mi frente y dio un paso atrás, sin
dejarme ver cuánto esfuerzo estaba haciendo para no volver a sujetarme contra
él.
—Te quiero,
Harry. –aseguré antes de que mi cuerpo caminase hacia la gran limusina negra de
la familia, mientras mi alma, mi mente y mi corazón se quedaban allí.
·En el próximo capítulo·
—Una
vez me preguntó si quería ir con él. Quizás debería de haberle dicho que me
esperase… O pegarle una patada diciéndole que dejase de entrar en mi corazón.
____________________________________________________________
¡Al is back otra vez!
Bueno, em, lo primero de todo, lo siento si os traumé. A veces se me va la mano un poco, pero qué le vamos a hacer. Para mí este capítulo es uno de los favoritos, junto con el 23, el 42 y el 44.
Y lo que ahora quiero saber es vuestra opinión. (Si sois capaces de comentar algo después del cacho trauma que acabo de dejar en vuestras inocentes cabecitas.)
No en serio, me preocupan mis lectoras de 12, 13 y 14 años. Sus madres van a dejarse una fortuna en psicólogos de por vida gracias a mí. Las de 15, 16 y sé de alguna de 17 ya no tanto, seguramente habremos echo ya la mayoría de cosas y bah.
Y UNA COSA QUE NO ENTIENDO, ¿POR QUÉ MALDITA SEA TODAS PENSABAIS QUE HARRY IBA A SERLE INFIEL A SELLEY? ¿ACASO NO CONFIÁIS EN ÉL? YO NO CONFIARÍA EN LAS DEMÁS PERRAS, PERO EL POBRE LAS DEJÓ DE LADO POR ____:((( VAYA. YA PODÉIS EMPEZAR A SENTIROS MALAS PERSONAS<3<3
Y UNA COSA QUE NO ENTIENDO, ¿POR QUÉ MALDITA SEA TODAS PENSABAIS QUE HARRY IBA A SERLE INFIEL A SELLEY? ¿ACASO NO CONFIÁIS EN ÉL? YO NO CONFIARÍA EN LAS DEMÁS PERRAS, PERO EL POBRE LAS DEJÓ DE LADO POR ____:((( VAYA. YA PODÉIS EMPEZAR A SENTIROS MALAS PERSONAS<3<3
Centrándonos en el tema, gracias por leer hasta ahora. Quedan dos capítulos para el final. DOS.
Madre, llevo desde que acabé de escribir esta novela dándome cabezazos contra la pared por hacerlo. Incluso me caí por las escaleras y ahora me duele el culo. Pero bueno.
Si alguien quiere que la siga avisando al subir el capítulo, (sigo preocupada por los traumas, sí.) mi twitter: @allyssonhoran_
Doy FBACK siempre, y si por casualidad no lo hago, pedidlo que a veces se me va la cabeza a las nubes. Es lo que tiene la imaginación, chicas.
Y ahora, ya que no tengo tuenti y para interactuar un poco con vosotras ya que ya no tengo tuenti y no os tengo a todas en WA, ¿Qué tal las clases?
Sé que hay gente que ya hace tiempo que empezó, pero las que lo hicisteis hoy, ¿Alguna perra en vuestra aula?
PORQUE LA MÍA ESTÁ LLENA. LLENA.
ELLAS EN UNA ESQUINA Y YO EN OTRA. DIOS VAN A COMERSE MÁS SOPAPOS DE MI PARTE...
Y solo me gusta la profesora de latín, Lidia. El año pasado me hizo la pelota ella a mí, y me puso un nueve en lengua. (Este año mi profesora de lengua es un asco.)
Pero bueno, yo en clase me dedico a escribir novelas en hojas, de hecho la mayor parte de Selley está escrita en clase. Un día un amigo me pilló la hoja en dónde la escribía y lo leyó.
Yo me quedé muy... Uh.
Luego me dijo que le había gustado y si podía leer más XD JAJAJAJAJAJA
NO HAY NINGÚN TÍO EN CLASE. BUENO SÍ, DE VEINTIUNA TÍAS HAY TRES TÍOS Y UNO ES GAY. DOS HOMBRES Y MEDIO, VAMOS.
Donça, creo que esto es todo lo que tengo que contaros y que seguramente no os interesa, pero me da igual. Después de mis penurias, os agradezco a las que comentáis siempre. A las que dejáis largos comentarios y sobre todo a las que se quedaron después de mis cinco denuncias.
Gracias.
Al os ama♥
Tenías razón cuando nos avisaste que el capítulo 50 era un bomba. JODER QUE SI ERA UNA BOMBA.
ResponderEliminarTranquila por la parte picantona. Mi familia no te hará pagar los psicólogos, que a mis 15 años ya estoy acostumbrada. Ya tienes un psicólogo menos que pagar. JAJAJAJA
Y te tengo que decir además, que no me ha desagradado en ningún momento esa escena (:
DOS CAPÍTULOS NADA MÁS JODER. ME VOY A MORIR. YA ME HE COMPRADO PAÑUELOS. Y TE JURO QUE VA EN SERIO QUE ME LOS HE COMPRADO.
Pues me parece que mi clase es igual que la tuya, hay mucha gente que sobra, PERO MUCHA.
Entre frikis y guarras estoy hasta las narices. Encima los profesores tampoco son muy buenos que se diga. Pero va, no sirve de nada quejarse JAJAJA. (Siento contarte esto, que quizás ni teimporte)
EN MI CLASE SOLO HAY UNO QUE SE PUEDE LIBRAR DE SER UN ORCO MAL PARIDO. ES MUY PERO QUE MUY PENOSO.
Pues lo de siempre, que me encanta el capítulo y es que he llorado mucho cuando ¿Esto es un adiós? Y yo como: NO, NO ES UN ADIÓS. ES UN HASTA LUEGO PERO HASTA LUEGO DE VUELVO EN UNAS HORAS. Porfa pleaseee.
Déjales juntos Al bonitaa, que tus lectoras te queremos!
Sube el siguiente pronto please, me voy a desesperar por saber como acaba.
Besitos de una fiel lectora
<33
woooooolaaaaaaa que tal reina? yo bn en mi clase muchas perras. Ame el capi, lo se lo leo un poco tarde jeje, mi twitter es @martukyGV y t tenia en tuenti jejd budno un besoooooooo
ResponderEliminar¡Bueeeenas noches!
ResponderEliminarUn siglo, un siglo llevó leyendome este capitulo una y otra vez, esperando a que subas uno nuevo, porque estoy muriendo de feels.
Se que he sido una lectora mala, pero no he tenido tiempo para comentar, aunque eso no es excusa lo se.
Buff menudo pinchito le ha hechado el Harreh a la Selly muajajajjajaja y menos mal, no hay cuernos, ya confió plenamente en Harry jujujujuju
Para rematar, hoy mi comentario, no será largo :(( lo siento, estoy desde el móvil, y aquí para mi escribir es muy complicado, si, si quiero escribir bien estoy aqui 20000 horas :((
Pero una vez más te diré que eres estupenda y tu manera de escribir me llega al corazon, eres simplemente PERFECTA.
~Att: Taylor Nevermind
¡Bueeeenas noches!
ResponderEliminarUn siglo, un siglo llevó leyendome este capitulo una y otra vez, esperando a que subas uno nuevo, porque estoy muriendo de feels.
Se que he sido una lectora mala, pero no he tenido tiempo para comentar, aunque eso no es excusa lo se.
Buff menudo pinchito le ha hechado el Harreh a la Selly muajajajjajaja y menos mal, no hay cuernos, ya confió plenamente en Harry jujujujuju
Para rematar, hoy mi comentario, no será largo :(( lo siento, estoy desde el móvil, y aquí para mi escribir es muy complicado, si, si quiero escribir bien estoy aqui 20000 horas :((
Pero una vez más te diré que eres estupenda y tu manera de escribir me llega al corazon, eres simplemente PERFECTA.
~Att: Taylor Nevermind