lunes, 16 de septiembre de 2013

CINCUENTA: COMO SI YA NO TUVIESE CORAZÓN.

AVISO IMPORTANTE: Este capítulo contiene una escena que seguramente muchas tendréis que leer con un ojo abierto y el otro cerrado. Como escritora que soy, yo os aviso. Luego no me vengáis con que cogisteis un trauma. Y bueno, tenía que escribir esa escena porque yo quería y punto, no me toméis como loca o algo<3<3 Besitos y disfrutad del capítulo.

● _____: 

Ahora mismo, mi vida estaba vacía de sorpresas, y lo único que había variado en toda la semana era mi vista. En vez de mirar al techo, me pasaba las horas del día mirando por la ventana. Perdí la noción del tiempo de tal manera que apenas percibí que había pasado una semana desde que me sacaron del internado.
Ya no lloraba. En realidad no hacía nada más que pasmar por la ventana.
Sin embargo, fue su llamada la que me dio una sorpresa. Y no una desagradable precisamente. Ver su nombre en la pantalla me hizo abalanzarme sobre él cual pantera.
—¡Sam! –contesté y en el espejo que tenía en frente vi que en mis ojos se reflejaba, por fin, un ápice de vida.
—¡_____!  ¡Oídos te escuchen! Joder cómo te echo de menos. Mi habitación está vacía sin ti.
—Dudo que por las noches esté vacía, guapa. –ambas reímos nostálgicas.– ¿Cotilleos del internado que me esté perdiendo? –mi pregunta llevaba segundas que esperaba que Sam pillase. Los demás me daban igual, quería saber cómo estaba mi ¿aún novio?
—Pues… tu casanova está completamente amargado. No es él, es cómo… Como si ya no tuviese corazón. –Aquello me hizo darme cuenta de que él estaba roto, al igual que yo.
—Quiero volver.
—Y tu cama te está esperando. Yo te estoy esperando.  –solté un suspiro.
—Ojalá fuese tan fácil.
—Dile a tu padre que quieres venir a visitarme. Es domingo, ¿no? Mañana empieza la última semana de clases. No hacemos nada y te quiero aquí para que me ayudes a pasar el rato.
—Dudo que ceda.
—Inténtalo, idiota.
—De acuerdo, pero…
—¿Pero? ¡A ver qué “pero” sueltas! –intuí que estaba rodando los ojos al otro lado de la línea.
—Pero nada. A las cinco me tienes ahí.
—Te estaré esperando, mejor amiga.
—Te quiero “mejor amiga”. –reímos antes del colgar. Lo fácil fue prometer. Ahora toca cumplir.
Decidida bajé las escaleras hacia el despacho de mi padre. Si quería llegar allí a las cinco debía salir ahora, así que no tardé mucho en irrumpir en él.
—¿_____? Ojos te vean.
—Ya, bueno, tengo que pedirte un favor.
—¿Cuál?
—Quiero hacerle una visita a Sam.
—Eso implica volver al internado.
—Lo sé. ¡Solo es una maldita visita! Tres horas, solo te pido tres horas. A las ocho volveré a casa sin rechistar.
—Lo siento, pero…
—Eso me haría feliz, eso haría que volviese a sonreír.
[ … ]
Los nervios recorrían mis tripas a medida que aquellas grandes puertas de metal se abrían ante el coche de la familia. Supuestamente Sam estaría esperándome en la entrada.
No tardé un segundo en bajar al ver la mata de pelos morena que ya conocía.
—A las ocho estaré aquí de nuevo. –oí a mi padre antes de que se pusiese en marcha, pero mis brazos ya estaban rodeando el cuerpo de mi mejor amiga.
—Llevamos semanas sin vernos, eres mi mejor amiga, ¿y solo un maldito abrazo? Voy a pegarme a tu culo durante todo el tiempo que pases aquí. –sonreí mientras volvía a abrazarla.– A no ser... –continuó.– Que en realidad vengas aquí para verlo a él. ¡Te pillé! –exclamó cuando mis mejillas se volvieron rojas. Ella sacó su móvil y empezó a escribir algo.– Venga, dejaré que vayas a echar el polvo. Pero solo porque eres tú, eh.
—¿Adónde? ¿Qué has hecho, Sam?
—¿A dónde va a ser? –me miró irónica.– ¡A la habitación de Harry!
—Pero yo no...
—Ya es tarde, tienes que ir, le he mandado el mensaje. –sonrió, culpable, mientras me arrastraba, literalmente, por todo el instituto hasta la puerta de Harry. Llamó con dos golpes secos, me guiñó un ojo y luego echó a correr por el pasillo. Intenté gritarle y protestar, pero la puerta se abrió, dejándome ver a un Harry medio desnudo y chorreante.


● Harry: 
Me dejé caer en la cama, estaba claro que ni una ducha de agua fría me haría quitármela de la cabeza.
El móvil vibró bajo la almohada, con un mensaje de Zayn que decía que estaba con Rose y los chicos y debería unirme a ellos y otro de... ¿Sam? Intrigado por lo que la morena podría querer decirme abrí el mensaje.
Me tomé unos minutos para volver a leerlo, “_____ está aquí, la mando para tu habitación, saca condones.”
Creí que solo me estaba vacilando, y había conseguido que ahora estuviese más nervioso que antes.
¡Vamos, tenía que ser una maldita mentira!
Pero cuando la puerta sonó con dos golpes secos mi interior dio un vuelco. Sujeté la toalla a mi cintura mientras caminaba hacia allí. ¿En serio podía ser ella? La simple idea me hizo abrir de un tirón la puerta. Al verla tragué saliva. Y ni siquiera todas las gotas de agua fría que caían de mi pelo podían pagar la tremenda ola de calor que había recorrido cada centímetro de mi piel.

● _____: 
—_____.  –dijo, tan nervioso como yo al volver a verlo. Pero yo no estaba desnuda y él sí. Punto a su favor. Me dejó pasar caminando hacia su armario, mientras yo cerraba la puerta tras de mí y giraba la llave, para que nadie pudiese entrar. Estaba nerviosa, o más bien Harry me había calentado, y quería de todo menos una interrupción. Me senté en su cama mientras él se vestía y luchaba con mi mente por ignorar todo pensamiento impuro, y con mis ojos por no seguir mirándolo. Perdí la batalla incluso antes de empezar.
—¿Qué tal lo llevas? –habló. ¿Así de fácil? ¿Cómo si nada? Yo creí que el corazón iba a salírseme del pecho y apenas creí poder articular palabra. No podía hablar con él ahora, tan sencillo, cómo si no nos quisiésemos y estuviésemos deseando comernos a besos.
—¿El qué? –no sabía si se refería a mi vida, a estar cerca de él y no poder tocarlo como antes o a que después tendría que volver a irme. Alzó el ceño y caí, la manera en la que me había ido de aquí no había sido del todo fácil y mucho menos agradable.– No lo sé.
—¿No lo sabes?
—Lo echo de menos.
—Le habías cogido cariño, supongo. –su mirada acabó en el suelo, y sus brazos, sobre sus rodillas. Adorablemente inocente.
—¿Al señor Fogg? Supongo que sí, pero sus intenciones no eran igual que las mías. Aunque no era eso lo que precisamente echo de menos. –movió lentamente la cabeza hasta mirarme, indicándome que continuase.– Supongo que lo que más echaba de menos era... –genial, ahora que le había echado valor las palabras se negaban a salir.– Intentar evitarte y encontrarte cada media hora.
—Así que intentabas evitarme. –la sonrisa había vuelto a su cara cuando lo miré.
—Ya sabes, la regla de mantenerme a tres metros de ti.
—¿Esa que quebrantaste más veces de las que la cumpliste? –dijo entre risas y lo miré con un odio falso.– Y la que ahora mismo estás quebrantando. –no se equivocaba, estaba casi pegada a él y lo que deberían ser tres metros se habían convertido en tres centímetros.
—Esa misma... Y acabé saliendo contigo. –se tomó un segundo de silencio antes de hablar y yo solté todo el aire contenido en mis pulmones.
—Escucha, ______. –soltó un suspiro y continuó.– Lo siento. No estuve ahí cuando debería de haber estado.
—Pero si tú fuiste... –callé cuando me miró, para dejarlo hablar.
—La vuelta de Rose, quién resultó ser el señor Fogg, tú te ibas... no sé qué me pasó. No podía reaccionar y cuando tendría que estar abrazándote y diciendo que no te fueras, rogando a tu padre...no hice nada. Solo ver cómo me quitaban lo único que de verdad merecía la pena, lo único que había hecho bien. Y cuando te oí decirme que quizás sería la última vez que nos veríamos y que me amabas, me invadieron unas ganas enormes de gritarte todo lo que sentía, todo lo que te necesitaba y lo mucho que yo también... te amaba. Pero solo me quedé quieto y vi cómo te ibas. –intenté decir algo, pero se me adelantó.– Quizás las cosas serían diferentes ahora, quién sabe. El caso es que yo soy el único culpable. –dejó caer la cabeza hacia delante. ¡Claro que no era culpa suya! Me coloqué a su espalda y le di un abrazo de oso, era lo único que podía hacer ahora.– Siempre me he preguntado cómo sería si hubiera hecho algo.
—Harry... ¿Quién es Rose? O más bien... ¿Qué es para ti?
—Mi mejor amiga. Ella... se fue, como tú. Éramos inseparables, ¿sabes? Los chicos y yo la queríamos muchísimo, era como nuestra hermana aquí en el internado. Nosotros la hacíamos rabiar y ella se enfadaba de mentira para que le pidiésemos perdón. Todo era perfecto hasta que un día... Erik intentó propasarse con ella, como intentó hacer contigo. Después de eso, sus padres la sacaron de aquí.
—¿La salvaste? –por un momento me sentí celosa de ella, pero luego volví a ver a Harry, tan melancólico como estaba y me centré en la historia.
—No. –incliné la cabeza sobre su hombro y vi que su mirada se había llenado de rencor.– Cuando llegué, ella estaba desnuda, con la ropa rota y Erik ya estaba vistiéndose. La sonrisa llena de sorna que llevaba en la cara al irse jamás se me borrará de la memoria. Rose se fue al día siguiente. El muy hijo de puta ni siquiera se había cuidado.
—¿Quedó embarazada? –su silencio lo confirmó.– Lo siento, yo no... sé qué decirte en estos casos. –susurré lo último al ver que él quería volver a hablar.
—Cuándo te vi a ti, bajo su cuerpo y pensé que igual no había llegado a tiempo... Creí que no podría soportarlo. Solo quería matarlo. Tenía miedo, de que tú también fueses a irte y eso sí que no iba a perdonárselo, o de que quizás también te dejase embarazada a ti. Pensé que te perdía, perfectamente podría estar en medio de un ataque de pánico. Y no quería pasar del cielo que es estar contigo al infierno que es estar sin ti. Eso es lo que vivo ahora, un infierno. No puedo verte al despertarme, no puedo besarte ni abrazarte y no puedo dormirme con tu cuerpo desnudo pegado al mío. –mi cuerpo empezó a temblar cuando con sus manos sujetó las mías y las acarició. Pensar que no solo yo vivía un infierno al estar separada de él iba a hacer que se me saltasen las lágrimas.– ¿Cuánto tiempo te quedarás?
—Papá viene a buscarme a las ocho. Aún no sé cómo conseguí que volviese a dejarme poner un pié aquí. –rodé los ojos mientras me colocaba a su lado, de nuevo. Él entrelazó nuestros dedos.– ¿Por qué preguntas?
—Porque vamos a incumplir otra regla. –sus ojos ganaron brillo cuando se encontraron con los míos. Lo necesitaba tanto cómo yo.
—¿Por qué crees que voy a dejarte? –ironicé recostándome sobre su cama, mientras él se acercaba aún más y se sentaba a horcajadas sobre mí, pegando su cara a la mía.
—No recuerdo haber pedido tu permiso. –susurró sobre mis labios, y no tardó en unirlos con los suyos. Mis manos jugaron con su pelo, atrayéndolo más a mí.
—Necesito... –susurré sobre sus labios antes de que estos volviesen a rozar los míos.
—Dime lo que necesitas. –sus besos se extendieron por mi cuello mientras mi respiración empezaba a acelerarse.
—A ti. A ti y a mí, desnudos. Ahora. Necesito tu cuerpo sobre el mío, Harry.
Sus manos, necesitadas de mi cuerpo lo recorrieron de arriba a abajo, lentamente, deteniéndose y dejando caricias, disfrutando del poco tiempo en el que podría volver a tenerme. Aquel ajustado blanco se deslizó por mis piernas con total rapidez y acabó junto a mis zapatos. Cuando creí que los latidos de mi corazón no podrían ir más rápido y que se me saldría por la garganta, aprisionó mis caderas entre sus piernas y se deshizo de mi camiseta, ansioso por volver a tocarme. Su ropa, recién puesta, cayó aún más rápido que la mía. Su lengua recorrió cada centímetro de mi pecho mientras sus manos buscaban con ímpetu el broche del sujetador a mi espalda. Este no tardó en desaparecer también por la habitación. Sus caricias y movimientos se detuvieron de golpe cuando besé sus labios, dándome el tiempo necesario para hacerme con el control e incorporarme. Arranqué, literalmente, toda pieza de tela que le quedase encima, colocándome también sobre él. No tenía ni idea de lo mucho que me molestaba ahora el único trozo de ropa que nos separaba. Volvió a rozar con la yema de los dedos la cintura de mis bragas, eclipsando de nuevo mi cuerpo con el suyo y deslizando por mis piernas esta última prenda. Su frente se pegó a la mía, y sus labios estaban frenéticos por encontrarse con los míos, en cambio su primera embestida me hizo morderle el inferior. Movimientos lentos y enérgicos se adentraban en mí mientras nuestras caderas chocaban acompasadas. Los labios de mi sexo presionaban su miembro cada vez que salía de él provocando que profundos gemidos guturales escapasen de su boca, tan cerca de mi oído que mi piel se había puesto de gallina. Mis dedos se clavaban en su espalda a medida que embestía contra mí con más fuerza. Suspiros empezaron a agolparse en mi garganta, amenazando con salir en forma de sonoros gemidos.
—Harry... –gemí.– No puedo... –sin ser capaz de terminar de susurrar la frase, advirtiéndole de ellos, gritos y gemidos que llevaban su nombre sonaron demasiado altos abarcando hasta el último rincón de aquella habitación.
—No sabes todo lo que he echado de menos esto... –susurró entre roncos suspiros en mi oído. Entre sus rápidas embestidas, las que me hacían sentir su miembro hasta el pecho, y todas las palabras que él susurraba en mi cuello me volví loca.
—¡Harry! –mis piernas se enroscaron en sus caderas y mis manos presionaron el final de su espalda para pegarlo más hacia mí y que sus movimientos llegasen más adentro.
La temperatura de la habitación se elevó, y como muestra de que la temperatura seguía subiendo, cuando la primera capa de sudor que cubrió nuestros cuerpos se secó, otra ocupó su lugar inmediatamente.
—Me gusta que grites mi nombre. –musitó en mi oído, cogiéndome desprevenida y haciéndome gemir más alto. Su nombre volvió a salir de entre mis labios cuando él decidió torturarme de placer haciendo sus movimientos circulares en mi interior. Su miembro salió lentamente del mío, mientras este lo presionaba entre los pliegues y un último gemido, gutural por su parte, y demasiado alto por la mía, nos hizo arquear la cabeza hacia atrás. Se dejó caer a mi lado, intentando volver a respirar con normalidad, y yo me acurruqué en su pecho.
Mis ojos se cerraron de golpe cuando él decidió jugar con mis senos y pellizcar uno de mis pezones, aún excitados por nuestro apasionante momento íntimo.
—Eres cruel... –musité sin poder abrir los párpados, estes pesaban en exceso.
—¿Cuánto? –seguía jugando hasta que decidió succionar uno con la boca. Se divertía viéndome morir de placer y arqueando la espalda por los espasmos.
—Muchísimo.
—Pero... –me incitó a acabar la frase.
—Me gusta. ¡Joder si no me gusta! –acarició mi espalda mientras yo volvía a apretujarme contra su cuerpo. Cansada y exhausta. Iba a dormirme abrazada a él, fingiendo que todo estaba bien y que aún era mío.


[ … ]


—_____.  –sentí un zarandeo en el brazo. Abrí los ojos vagamente para encontrarme tumbada casi sobre el cuerpo de Harry. Emití un quejido, lo más parecido a una contestación que podía darle en esos momentos–- Casi son las ocho, deberías vestirte.
Resoplé ante la razón que tenía y me levanté, todavía desnuda, para buscar mi ropa por toda la habitación. También él se vistió, dispuesto a acompañarme a la entrada del internado.
—Mira por qué el señorito Styles nos dejó fuera de la habitación. Ya me preguntaba quién gritaba tanto. –se burló Zayn, cogiéndonos por sorpresa cuando salimos. Los otros cuatro chicos rieron.
—¿Estás de vuelta, ______? –sonrió Niall. ¡Cuánto echaba de menos esto!
—La verdad es que me voy a las ocho.
—Oh... –Liam me miró con una mueca en los labios.– Esperamos que vuelvas pronto.
Me despedí de ellos con un abrazo y continué el camino con Harry hasta la salida. El reloj de la pared del instituto marcaba las ocho en punto cuando salimos al exterior y rogué que se detuviera tan solo por cinco minutos.
Me planté delante de Harry, dispuesta a hablar las cosas con él, por muy duro y difícil que fuera.
—¿Qué pasará con nosotros?–preguntó, sacándome de mis pensamientos.
—No lo sé. –su mirada, ahora triste y vacía, se clavó en mis ojos.– No sabes las malditas ganas que tengo de volver a estar contigo, donde sea, no me importa. Pero...
—¿Pero? No hay peros que valgan, _____.
—¿Entonces qué quieres que haga Harry? ¿Esperar por un beso que nunca llegará? ¿Desear tu proximidad cuando ni siquiera cuento con tu presencia? Eso me duele, ¿sabes? Y no estoy segura de que sufrir tanto valga la pena.
—¿Crees que a mí no? –preguntó retórico.– No vuelvas a irte y merecerá la pena. Solo necesito oír que me quieres.
—El problema es que no sé si vamos a volver a vernos, o si vendré antes de que tú te marches. –oí el fuerte ruido de las puertas metálicas abrirse y el coche acercarse sobre la grava.
—¿Es un adiós? –su mano cogió la mía y con un movimiento me pegó a él.
—Sí. –su párpado se hinchó notablemente por la presencia de las lágrimas. Él las contuvo, yo no fui capaz.
—¿Sabes que te quiero? –hundió sus labios en mi cuello para inhalar mi perfume. Fue entonces cuando noté la primera lágrima resbalar por sus ojos y mojar mi piel. Lentamente se separó de mí, dejó un beso en mi frente y dio un paso atrás, sin dejarme ver cuánto esfuerzo estaba haciendo para no volver a sujetarme contra él.

—Te quiero, Harry. –aseguré antes de que mi cuerpo caminase hacia la gran limusina negra de la familia, mientras mi alma, mi mente y mi corazón se quedaban allí. 

·En el próximo capítulo·
Una vez me preguntó si quería ir con él. Quizás debería de haberle dicho que me esperase… O pegarle una patada diciéndole que dejase de entrar en mi corazón.

____________________________________________________________

¡Al is back otra vez! 
Bueno, em, lo primero de todo, lo siento si os traumé. A veces se me va la mano un poco, pero qué le vamos a hacer. Para mí este capítulo es uno de los favoritos, junto con el 23, el 42 y el 44. 
Y lo que ahora quiero saber es vuestra opinión. (Si sois capaces de comentar algo después del cacho trauma que acabo de dejar en vuestras inocentes cabecitas.)
No en serio, me preocupan mis lectoras de 12, 13 y 14 años. Sus madres van a dejarse una fortuna en psicólogos de por vida gracias a mí. Las de 15, 16 y sé de alguna de 17 ya no tanto, seguramente habremos echo ya la mayoría de cosas y bah. 
Y UNA COSA QUE NO ENTIENDO, ¿POR QUÉ MALDITA SEA TODAS PENSABAIS QUE HARRY IBA A SERLE INFIEL A SELLEY? ¿ACASO NO CONFIÁIS EN ÉL? YO NO CONFIARÍA EN LAS DEMÁS PERRAS, PERO EL POBRE LAS DEJÓ DE LADO POR ____:((( VAYA. YA PODÉIS EMPEZAR A SENTIROS MALAS PERSONAS<3<3
Centrándonos en el tema, gracias por leer hasta ahora. Quedan dos capítulos para el final. DOS. 
Madre, llevo desde que acabé de escribir esta novela dándome cabezazos contra la pared por hacerlo. Incluso me caí por las escaleras y ahora me duele el culo. Pero bueno.
Si alguien quiere que la siga avisando al subir el capítulo, (sigo preocupada por los traumas, sí.) mi twitter: @allyssonhoran_ 
Doy FBACK siempre, y si por casualidad no lo hago, pedidlo que a veces se me va la cabeza a las nubes. Es lo que tiene la imaginación, chicas. 
Y ahora, ya que no tengo tuenti y para interactuar un poco con vosotras ya que ya no tengo tuenti y no os tengo a todas en WA, ¿Qué tal las clases? 
Sé que hay gente que ya hace tiempo que empezó, pero las que lo hicisteis hoy, ¿Alguna perra en vuestra aula? 
PORQUE LA MÍA ESTÁ LLENA. LLENA. 
ELLAS EN UNA ESQUINA Y YO EN OTRA. DIOS VAN A COMERSE MÁS SOPAPOS DE MI PARTE...
Y solo me gusta la profesora de latín, Lidia. El año pasado me hizo la pelota ella a mí, y me puso un nueve en lengua. (Este año mi profesora de lengua es un asco.) 
Pero bueno, yo en clase me dedico a escribir novelas en hojas, de hecho la mayor parte de Selley está escrita en clase. Un día un amigo me pilló la hoja en dónde la escribía y lo leyó. 
Yo me quedé muy... Uh. 
Luego me dijo que le había gustado y si podía leer más XD JAJAJAJAJAJA

NO HAY NINGÚN TÍO EN CLASE. BUENO SÍ, DE VEINTIUNA TÍAS HAY TRES TÍOS Y UNO ES GAY. DOS HOMBRES Y MEDIO, VAMOS. 

Donça, creo que esto es todo lo que tengo que contaros y que seguramente no os interesa, pero me da igual. Después de mis penurias, os agradezco a las que comentáis siempre. A las que dejáis largos comentarios y sobre todo a las que se quedaron después de mis cinco denuncias. 
Gracias.
Al os ama♥

4 comentarios:

  1. Tenías razón cuando nos avisaste que el capítulo 50 era un bomba. JODER QUE SI ERA UNA BOMBA.
    Tranquila por la parte picantona. Mi familia no te hará pagar los psicólogos, que a mis 15 años ya estoy acostumbrada. Ya tienes un psicólogo menos que pagar. JAJAJAJA
    Y te tengo que decir además, que no me ha desagradado en ningún momento esa escena (:

    DOS CAPÍTULOS NADA MÁS JODER. ME VOY A MORIR. YA ME HE COMPRADO PAÑUELOS. Y TE JURO QUE VA EN SERIO QUE ME LOS HE COMPRADO.

    Pues me parece que mi clase es igual que la tuya, hay mucha gente que sobra, PERO MUCHA.
    Entre frikis y guarras estoy hasta las narices. Encima los profesores tampoco son muy buenos que se diga. Pero va, no sirve de nada quejarse JAJAJA. (Siento contarte esto, que quizás ni teimporte)

    EN MI CLASE SOLO HAY UNO QUE SE PUEDE LIBRAR DE SER UN ORCO MAL PARIDO. ES MUY PERO QUE MUY PENOSO.

    Pues lo de siempre, que me encanta el capítulo y es que he llorado mucho cuando ¿Esto es un adiós? Y yo como: NO, NO ES UN ADIÓS. ES UN HASTA LUEGO PERO HASTA LUEGO DE VUELVO EN UNAS HORAS. Porfa pleaseee.

    Déjales juntos Al bonitaa, que tus lectoras te queremos!

    Sube el siguiente pronto please, me voy a desesperar por saber como acaba.

    Besitos de una fiel lectora

    <33

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  2. woooooolaaaaaaa que tal reina? yo bn en mi clase muchas perras. Ame el capi, lo se lo leo un poco tarde jeje, mi twitter es @martukyGV y t tenia en tuenti jejd budno un besoooooooo

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  3. ¡Bueeeenas noches!
    Un siglo, un siglo llevó leyendome este capitulo una y otra vez, esperando a que subas uno nuevo, porque estoy muriendo de feels.
    Se que he sido una lectora mala, pero no he tenido tiempo para comentar, aunque eso no es excusa lo se.
    Buff menudo pinchito le ha hechado el Harreh a la Selly muajajajjajaja y menos mal, no hay cuernos, ya confió plenamente en Harry jujujujuju

    Para rematar, hoy mi comentario, no será largo :(( lo siento, estoy desde el móvil, y aquí para mi escribir es muy complicado, si, si quiero escribir bien estoy aqui 20000 horas :((

    Pero una vez más te diré que eres estupenda y tu manera de escribir me llega al corazon, eres simplemente PERFECTA.

    ~Att: Taylor Nevermind

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  4. ¡Bueeeenas noches!
    Un siglo, un siglo llevó leyendome este capitulo una y otra vez, esperando a que subas uno nuevo, porque estoy muriendo de feels.
    Se que he sido una lectora mala, pero no he tenido tiempo para comentar, aunque eso no es excusa lo se.
    Buff menudo pinchito le ha hechado el Harreh a la Selly muajajajjajaja y menos mal, no hay cuernos, ya confió plenamente en Harry jujujujuju

    Para rematar, hoy mi comentario, no será largo :(( lo siento, estoy desde el móvil, y aquí para mi escribir es muy complicado, si, si quiero escribir bien estoy aqui 20000 horas :((

    Pero una vez más te diré que eres estupenda y tu manera de escribir me llega al corazon, eres simplemente PERFECTA.

    ~Att: Taylor Nevermind

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