● _____:
—Eh, vas a
volver a llegar tarde. –oí a Sam, mientras me balanceaba un brazo. – ¿No has
oído la alarma o qué? Lleva un buen rato sonando.
—La verdad,
no. –mentí.– Vete tú, nos vemos después. –dije sentándome a lo indio sobre la
cama y esperando a que ella cerrase la puerta tras de sí.
Ahogué la
cabeza contra la almohada. ¡Soy el ser más idiota del universo! ¡Deberían
incluso darme un premio! ¿Cómo se me ocurre preguntarle eso a Harry? ¡Debería
haber deducido ya la respuesta! ¿Qué pensabas que iba a decirte? ¿O quizás
esperabas que te confesara que siente lo mismo que tú? ¡Sabes cómo es Harry
Styles! Tú misma le pusiste el apodo “señor idiota-prepotente-engreído Styles”.
¡Juraste que tenía todo lo que detestabas en un hombre!
«No sé lo
que sientes tú, pero yo no puedo sentir amor.»
Parecía que
necesitaba que él me lo dijese a la cara para creérmelo. Yo lo sabía, además me
lo habían advertido. “Él no se enamora”. Me habían dicho cuando llegué aquí.
Sabía a lo que me arriesgaba y se lo pregunté. ¿Qué has ganado, Selley? Ah sí, saber
que me he estado comiendo la cabeza, intentando descifrar qué camino debía
seguir, el que me indicaba el corazón, o la cabeza. “Querer a Harry” ¡Incluso
suena ridículo! ¡Preocuparse por un tío que seguramente se estuviera tirando a
otra en ese mismo momento!
Separé la
cabeza de la almohada por la falta de aire y comencé a arreglarme para ir a
clase. ¿En serio el simple hecho de que él pudiese haber pensado tanto en mí me
había parecido posible? ¿Se habían fundido mis neuronas?
Lo ha
dejado bien claro. No puede sentir amor. Yo por él tampoco. A menos que me
apetezca sufrir.
[…]
Caminé por
el campus, desde que habían acabado las clases no había hecho otra cosa. No
tenía ganas de ver a nadie y para mi desgracia en cinco minutos tenía que ir al
ensayo. Donde Mía no dejaría de mirarme
con cara de asco y Harry estaría presente riéndole las gracias, como muy propio
es de él. Faltar supondría la bronca del siglo y las horas y horas de castigo
que vería caer. Así que sin más remedio y con el guión en la mano, me dirigí al
salón de actos.
—Los
minutos tarde de cortesía no se los quita nadie, por lo que veo, eh señorita
Selley. –oí al entrar. Menuda forma de saludar tenía el señor Gaffigan.
—Lo siento.
–dije mirando al escenario, donde ya estaban ensayando los otros dos.
—Dese
prisa, Selley. Quiero ver cómo hacen este acto y no tengo mucho tiempo. –el
señor Gaffigan siempre con prisas. O quizás era yo que quería evitar de todas
las maneras posibles las miradas de Mía y Harry. Jeremy Parker, que actuaba
como Andrew, hermano de Bruno entró por la puerta, y antes de que el señor
Gaffigan pudiese reclamarle, subió al escenario con el guión en mano y se puso
frente a mí.
<<REPRESENTACIÓN>>
ISABELLA:
No te hice caso, Andrew. Después de que hablamos por teléfono el otro día yo…me
sentí tan mal que cometí una estupidez.
ANDREW:
¿Qué hiciste? —pregunta.
ISABELLA:
Bebí demasiado y besé a Bruno.
SHARON:
¿¡Besaste a mi novio!? —grita apareciendo en escena de repente, mostrando
incredulidad.
ISABELLA:
¡Sharon! Yo no…
SHARON: ¿Tú
no, qué? Te acabo de oír perfectamente, Isabella. —dice llorando. — Oí como se
lo decías a Andrew, ¡eres una traidora! —exclama intentando propinar un golpe a
Isabella, pero Andrew la retiene.
ANDREW:
Sharon, ¡tranquila!
SHARON:
¿Cómo quieres que esté tranquila? ¡Si mi supuesta mejor amiga me traicionó!
Ahora lo entiendo todo… ¡No pensabas decírmelo! ¿Cómo no me di cuenta antes?
¡Te abrí la puerta de mi casa! ¿Y me las pagas robándome a mi novio? ¡No puedo
creer que tú… —para de lleno, roja de la ira— Hace unos segundos estaba
llorando porque volvías a América. Ahora entiendo la razón, cobarde. ¿Pero
sabes? Me alegro de que te largues, hipócrita. —le lanza una mirada despectiva
antes de irse de nuevo.
ISABELLA:
Ve con ella. —le dice a Andrew, que ahora la mira decepcionado, ya que conoce
sus sentimientos hacia la novia de su propio hermano. — No la dejes sola.
<<FIN REPRESENTACIÓN>>
—¡Muy bien!
¡Esto ya es otra cosa! Qué diferencia con el primer día. –interrumpe el señor
Gaffigan. –Para desgracia, no puedo quedarme más. Ensayad la última parte del
acto y podéis iros. –fue lo último que dijo antes de salir por la puerta.
—Yo ya no participo
más, así que me voy. –añadió Jeremy, el que antes parecía ser mi salvador y
ahora me dejaba sola ante las dos miradas de Harry y Mía.
—Yo tampoco
aparezco. –dijo Mía, mirándome. –Pero aun así me quedaré a ver como metes la
pata. –bajó del escenario riéndose con sorna. ¿Qué clase de problema mental
tenía?
Practicamos
la última parte juntos en el escenario bajo la atenta mirada de Mía. La que
seguramente se había quedado por miedo a que le quitase el novio, como en la
obra. Dije la última de mis frases y como un rayo bajé del escenario, quería
largarme, pero no sin antes darle un buen puñetazo a la pelirroja por toca
pelotas. Aunque ella ya tenía otros planes, y ya salía por la puerta con su
guión en la mano.
“De la que
te libras, pelirroja.”
La miré con
odio y avancé yo también, con la intención de largarme de ese sitio que no me
daba más que problemas y dolores de cabeza. Antes de que pudiese salir, una
mano cerró la puerta delante de mis narices y otra me cogió por el brazo.
—Yo te dije
lo que sentía, ahora dime tú que es lo que sientes cuando me tienes cerca. –oí
su ronca voz a mis espaldas.
«No sé lo
que sientes tú, pero yo no puedo sentir amor. »
Aquella
frase volvió a resonar en mi cabeza saliendo de sus labios. Y entonces, por una
vez en la vida hice caso a mi cerebro. No sabía si era lo correcto o no, pero
sí lo que me convenía.
—Nada, no
siento nada.
·En el próximo capítulo·
Mi mirada
volvió a Harry. Mía le susurraba algo al oído,
y ya todo el mundo sabía lo que quería.
Nuestros ojos se encontraron y vi el "Sí" escapar de sus
labios.
Ahora ya sé
por qué no puedes sentir amor, Harry.
Porque eso implica sexo con una única persona.
No hay comentarios:
Publicar un comentario