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—¿Otra más? –dijo Sam al entrar por la puerta– ¿Qué os pasa a todos hoy?
—¿Otra más? –dijo Sam al entrar por la puerta– ¿Qué os pasa a todos hoy?
—¿Qué estás
diciendo? –pregunté sin levantar la vista del móvil.
—Primero
Harry, furioso con todo el mundo, y luego tú, ahí deprimida. ¿Qué has hecho ya?
—¿Por qué
tendría que haber hecho algo? –intentaba
irme por evasivas, y evitar todas sus preguntas, pero mi compañera no paró de
hablar hasta que se tumbó a mi lado en la cama.
—¿Quién es
ella? –preguntó fijándose en la mujer de las fotos que estaba viendo en mi
IPhone.– Es muy guapa –añadió.
—Es mi
madre. Y sí, era preciosa.
—Oh, lo
siento yo…
—Compasión
no, por favor.
—Entonces,
dime, ¿Qué le has hecho a Styles?
—¿¡Por qué
tiene que ser culpa mía!? –no quería explicarle a Sam lo que había pasado, pero
sabía que acabaría convenciéndome.
—Desembucha. ¿O tengo que ir a preguntarle al mismísimo
Harry?
—Está bien,
te lo resumo–
—Sin
resúmenes ni ostias, a mí con detalle, incluido el del…
—¡No hubo
sexo! –la corté, sabiendo lo que iba a decir– Lo único que pasó fue que, el
señor Gaffigan se empeñó en que nos quedásemos a ensayar el primer acto para
mañana, y tras una falsa pared, encontramos un piano. Harry quiso dedicarme una canción, por así
decirlo. Pero la canción que…–
—Para,
para. ¿Styles? ¿Harry Styles? ¿Te tocó el piano?
—Sí. ¿Por
qué es tan raro?
—Joder tía,
¿¡Qué le has hecho a Harry!?
—Pero…
–dije aún más confusa.
—Nadie ha
conseguido nunca que Styles toque en público el piano. Ni siquiera la profesora
de música, obligándolo en clase. Él toca solo en el auditorio y no deja que
nadie lo escuche. Ni siquiera Mía, que se lo ha pedido millones de veces, ha
conseguido convencerlo. ¡Y la cuestión es que toca como los ángeles! Todas,
incluso la pelirroja, hemos ido a escucharlo detrás de la pared simplemente
para oírlo aunque fuesen unos segundos. ¡Y tú dices que él te dedicó una
canción!
—La verdad,
lo poco que escuché, sí que tocaba bien.
—“Sí que
tocaba bien” –imitó mi voz, con burla– ¿¡Bien!? ¿Sólo bien? Tocar el piano es
como su…
—¿Talento oculto?
—No, su
talento oculto lo tiene en los pantalones. Dejémoslo en su especialidad. ¿Y por
qué te has ido?
—Porque de
todas las canciones imaginables, decidió tocar la única que no debía. Set fire
to the rain, es la canción que me tocaba mi madre en el piano del
salón. Tan pronto como escuché los
primeros acordes, la recordé. Iba a llorar, no quería hacerlo delante de él.
—¿Eres
idiota? ¡Deberías haberte quedado! Luego vendría el abrazo, el beso, el s…
—¡Eres
increíble! –grité molesta antes de que pudiese acabar.
—Por lo
menos discúlpate, ¿no?
—¿Tan
importante para él es su piano?
—¿Tú qué
crees? Además, ¿no tienes curiosidad por saber por qué eres la única persona a
la que dejó escucharlo? Igual le gustas.
—No digas
tonterías, si tu hubieras estado allí, te lo habría tocado a ti.
—Aunque
parezcas inteligente a simple vista, eres retardada.
—Yo también
te quiero. Iré a disculparme de una vez a ver si así dejas de tocarme los…
—Haces
bien. –dijo sentándose cual indio en mi cama.
—Llevo
tiempo aquí, y no puedo decir que conozca a Harry, pero no parece el típico
chico sentimental en estos casos.
—¿¡Pero tanto te cuesta ir a su habitación y explicárselo!?
—¿¡Pero tanto te cuesta ir a su habitación y explicárselo!?
—¿A su
habitación? –dije dirigiéndome a la puerta.
—¿A dónde
si no?
—¿Habitación
de Mía? –pregunté girando la cabeza.
—37 –rodó
los ojos y salí, sabía al cien por cien que estaría allí.
Recorrí
el pasillo hasta que me detuve frente a la habitación. Cerré los ojos y me
concentré en el oído. No parecía oírse nada extraño, así que supuse que no
interrumpiría nada. Decidida y segura de
que estaría allí, di dos golpes en aquella puerta.
—Pero si es
la nueva –dijo con sorna
y una mirada de asco aumentada, ¿nunca se cansaría de llamarme así?
–¿Qué te trae por aquí?
—Vengo a
buscar a Harry, sé que está aquí.
—Pues, en
realidad él… –intentó mentirme, pero no contaba con que Harry la interrumpiese.
—¿Quién es,
Mía? –lo oí por detrás y ella rodó los ojos, para después volver a sonreírme
falsamente.
—Harry,
aquí hay alguien que te busca –acabó por decir, mientras entraba. Poco después
Harry se encontraba ante mí.
—¿____?
–escupió mi nombre en forma de pregunta – ¿Qué quieres?
—Yo… vengo
a disculparme por haberme ido antes así.
—Sí es solo
eso, puedes largarte.
—¿Siempre
eres así con todo el mundo?
—No, es tu
trato especial.
—Esto es
inútil.
—Veo que te
has dado cuenta.
—¿Sabes?
Vete a la mierda, Harry –añadí antes de dar media vuelta.
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Harry:
Observé
como caminaba, seguramente odiándome más aún si era posible, por el pasillo.
¿Para qué se disculpaba ahora? Ella se había ido para devolvérmela, sin
importarle nada. ¿O quizás no? ¿Pediría perdón si hubiese sido una broma? ¿Y si
había un motivo? En el poco tiempo que ella ha estado aquí y que yo me he
pasado molestándola, había descubierto que no es vengativa. ¿Entonces?
—______ –su nombre se escapó de mis labios sin
permiso, lo suficientemente alto para que ella se detuviese en medio del
pasillo.
—Sabía que
eras un gran cretino y un idiota integral, pero acabas de superar todas mis
expectativas. Tienes exactamente todo lo que detesto en un tío. –remató y
siguió caminando.
·En el próximo capítulo·
—¿Desde cuando eres tan borde?
—Simplemente es tu trato especial. –imitó la respuesta que yo
ya le había dado – ¿Algo importante que decir?
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