● Harry:
—¿Otra vez
tú? –preguntó rodando los ojos.
—Sí, y no
te irás de aquí hasta que me digas por qué te has ido ayer.
—No tengo
porque decirte nada. Simplemente haz como que no existo.
—¿Pero qué
te pasa ahora? Eres como yo, pero en femenino, y sin estar tan bien dotado
–susurré lo último.
—Engreído
–musitó y se soltó de mi agarre, dispuesta a irse, pero en el último momento se
dio la vuelta– Yo he intentado disculparme, fuiste tú el que si no demostraba
ser el centro de atención no quedaba contento. Pero déjame decirte una cosa,
Styles, yo me he comportado como una idiota por haberte dejado allí, en vez de
afrontarlo todo, pero tú la has cagado bien, tú y tu maldito trato
especial la habéis cagado. –remató y siguió caminando.
—Tal vez no
merezca tus disculpas. Pero simplemente necesito una explicación para saber que
no me he equivocado contigo –susurré.
● _____:
Un sonoro pitido me sacudió la cabeza. Saqué una
mano de debajo de las mantas y alcancé mi IPhone. Aun con los ojos cerrados
intenté apagarla lo más rápido posible, solo eran las seis de la mañana y Sam
no tenía por qué levantarse a estas horas. Me levanté silenciosamente y recogí
las cosas que había dejado preparadas el día anterior. Tan pronto salí de la
habitación hice memoria intentando adivinar dónde se encontraban las duchas.
Sam me había llevado en anteriores ocasiones, pero ahora no contaba con su
ayuda. La persona que me viese pensaría que estaba loca. Yo, la nueva,
recorriendo los pasillos en busca de las duchas a las seis de la mañana, todo
para poder despejar. No había podido dormir en toda la noche.
«Tal vez no merezca tus disculpas. Pero simplemente
necesito una explicación para saber que no me he equivocado contigo».
Lo que seguramente Harry había susurrado para él yo había logrado oírlo, por desgracia. Esa
frase había rondado mi cabeza toda la noche, sin dejarme dormir, sin dejar de
sentirme culpable. ¿Por qué? Si él había sido el que me había mandado largarme
cuando intenté disculparme. «Quizás soy demasiado buena» Esa era una opción. Suspiré, por lo menos
tenía una hora en la que las duchas serían completamente para mí sola, donde
podría pensar.
Tiré de la camiseta que me cubría el cuerpo hacia
abajo. Andar en bragas por los pasillos no era muy normal, todo hay que
admitirlo. Sujeté bien mis cosas y me adentré por los pasillos de las duchas,
me auto recordé: Derechas las femeninas, izquierdas las masculinas. Me lo
repetí un par de veces, sabiendo cómo era, seguro que me confundía. Sonreí y
levanté la vista. Al hacerlo, la sonrisa se borró completamente al descubrir
quién estaba delante de mí.
Esta es una de esas veces en las que deseas estar
sola y siempre hay alguien. Pero esta vez, y para más inri, me topé con la
persona con la que menos deseaba hacerlo.
Dado que no estaba dispuesta a iniciar
conversación, no con él después de lo de ayer y ya que venía a intentar olvidarlo,
intenté quitar la vista de sus ojos. De momento, lo taché de imposible.
Mentalicé todo lo que estaba pasando.
Primero; ante mí tenía a Harry Styles, mojado, y
solo una mísera toalla cubría sus dotes.
Segundo; me había recorrido unas tres veces con la
mirada, y conociéndome, mi cara ahora mismo debía ser un jodido tomate.
Tercero; mi corazón tenía un problema, y mi cabeza
otro.
Cuarto; no quería saber qué era y/o significaba lo
que ahora mismo estaba pasando dentro de mí.
(**A partir de aquí, estaría muy bien que leyeseis con esta canción: https://www.youtube.com/watch?v=q9ayN39xmsI**)
—Selley. –oírlo susurrar mi apellido hizo que mis
ojos se cerraran y se abrieran lentamente. ¿¡Qué mierda me estaba pasando!?
Esto no era posible, debía ser por los efectos del sueño. ¡Claro! ¡Era eso! Aún
estaba medio dormida y lo que sentía era sueño...¿verdad?
—Styles. –dije firme. ¿Por qué? Yo no quería decir
nada. Hormonas controlaos, por favor.
—¿Qué haces aquí, –prosiguió, a pesar del tono
borde que yo utilizaba sin querer– a las seis de la mañana –disminuyó el tono,
hasta casi susurrar– en bragas?
—Lo mismo que tú aquí en completas pelotas. –añadí.
¿Qué mier...? Dejé de reprimirme mentalmente, era inevitable –y no sabía por
qué– que al hablar con Styles, no me saliese un tono borde. Al fin y al cabo, y
como le había dicho, tenía todo lo que detestaba en un hombre.
«¿Si es así, porque tu estómago está más
revolucionado que una estampida de rinocerontes y no puedes dejar de mirarlo? »
Esa pregunta de mi consciencia me dejó peor de lo
que estaba. Lo único que me hizo despertar del trance en el que parecía estar
fue la mano de Harry cogiendo la mía y tirando hacia dentro de las duchas
masculinas.
Sabía de antemano que acabaría aquí dentro, pero no
de este modo.
En un abrir y cerrar de ojos me impulsó sobre sus
caderas, contra la pared. Justo como había hecho aquella vez al finalizar la
clase de lengua. Esta vez mis piernas no tardaron en reaccionar y se enroscaron
alrededor de sus caderas.
Nota mental: Jamás vuelvas a hablar con Harry
Styles justo después de despertarte y sin presencia de alguien que pueda evitar
que hagas alguna locura.
En ese momento atrapó mis labios y mis manos
jugaron con sus rizos todo lo que quisieron. Si quedaba algo de separación
entre nuestros cuerpos él se encargó de acortarla, provocando que de entre mis
labios se escapase un pequeño gemido. Sus manos avanzaban veloces por mis
muslos, colándose por debajo de mi camiseta y tocando todo lo que encontraban.
Se detuvo en el borde de ésta y con un movimiento ágil me libró de ella
dejándola caer al suelo, junto con el resto de mis cosas. Noté, como por la
presión que ejercían mis piernas, poco a poco la toalla que lo cubría se iba
deslizando. Me mordió el lóbulo y bajó hasta el cuello. Entonces abrí los ojos
al sentir su erección entre mis piernas. Allí estaba, sobre él, abrazándolo,
sintiendo sus besos en mi cuello, acercándolo más a mí, haciendo todo lo que me
prometí no hacer. Mi ropa interior no tardó mucho en caer y yo ni siquiera me
había dado de cuenta. Besó mis pechos mientras sus manos me sujetaban ahora el
trasero. Su toalla estaba a punto de deslizarse completamente.
No, joder, sabiendo a lo que me exponía no. ¿Ser
otra más de las tías de Styles? No quería eso. No quería ser una “Mía” más. Ni
quería no poder mirarlo a la cara después de esto, sabiendo que me encontraría
una mirada de arrogancia. No podría soportar una mirada de desprecio ni de
superioridad por su parte.
«Entrégate solo a aquellos a los
que quieras de verdad»
Cuando en mi mente apareció uno de los tantos
consejos que mi madre me había enseñado, entendí que no quería implicarme lo
suficiente para sentir nada por él.
Descubrí que mis ojos se llenaban de lágrimas
cuando dejé de ver con claridad.
—Perdóname por esto, Harry –tuve intención de
pensar, pero para mí pesar susurré, y él estaba lo suficientemente cerca de mí
como para que fuese imposible que no lo oyese. Difícilmente lo separé de mi
cuello y sin saber el motivo dejé que me diese un último beso en los labios,
disfrutando a cada momento de él, porque me prometí que sería el último que
recibiría por su parte. Me dejé caer de sus brazos y antes de que pudiese
rechistar o hacer algo para impedirlo cogí mis cosas y me largué de allí. Me
enfundé mi camiseta rápidamente y corrí hacia mi habitación, para meterme
debajo de las sábanas tan pronto entré. Con lágrimas en los ojos me cubrí hasta
la cabeza. Miles de preguntas usurparon mi mente. «¿Por qué llegar tan
lejos? » Me reprimí. Y para mi pesar, sabía la respuesta.
[...]
—_______ –oí de lejos. Sentí como me zarandeaban,
mataría al que estuviese intentando despertarme– ¡______!
—¿¡Qué!? –exclamé abriendo los ojos y destapándome
de golpe. Aunque volví a acurrucarme al ver que era Sam.
—Tía, ya te has saltado dos clases... Si sigues así
los profesores vendrán a buscarte.
—Me la trae grande. –utilicé una de las expresiones
de la chica y por eso sonrió.
—Cada día te pareces más a mí –rió.
—¡No, por favor! –fingí y entonces soltó una
carcajada, que cortó al verme los ojos.
—¿Dónde te has metido? Por el amor a los... –se
auto reprimió ella misma.
—¿Por qué? ¿Demasiadas ojeras?
—No tienes ojeras, simplemente tienes la cara llena
de lágrimas y los ojos más rojos que la cara de Harry al verte.
—¡Vete a la mierda! –exclamé y volví a cubrirme
completamente. El estruendoso sonido de la campana no le dejó contestar nada.
—Yo tengo que irme. Recuerda que me tienes que
contar algo –canturreó lo último antes de que yo escuchase la puerta cerrarse.
Para mi desgracia, las dudas volvieron a invadir mi
mente. La imagen de mi primer día aquí surcó mi por ella, justo cuando Styles
me besó a la fuerza y yo le había dado el guantazo de su vida. Y horas atrás,
estaba muriendo por un beso suyo. ¿Qué había cambiado?
—Desearía no recordar la primera vez que nos
besamos. –admití.
Y, en mi situación, todo el mundo pensaría que yo
estoy enamo...
No voy ni a pensarlo.
Porque no es verdad.
Lo que siento no es amor.
Lo sé.
Estoy completamente segura.
En un intento de despejar mi mente, recorrí la
agenda de mi teléfono hasta dar con el número de mi padre, al que llamé de
inmediato. A pesar de que llevaba poco tiempo en este instituto, y ya tenía
problemas en los que pensar, mi madre seguía muerta y lo quisiese o no, papá
tendrá que volver a verme.
—¿_____? –oí al otro lado, al descolgar.
—La misma.
—¿Qué pasa? ¿Algún problema?
—¿Algún problema? –repetí su pregunta, más como
afirmación– ¡Qué problema va a haber papá! –exclamé con ironía– ¡Mamá sólo está
muerta, nada más! –rematé con ironía y volví a ponerme seria– ¿Cuándo es el
velorio? Recuerda que quiero estar presente.
—Cierto, me había olvidado de que... –se cortó,
pero yo ya sabía que es lo que quería pronunciar. Se había olvidado de mí. – El
velorio es mañana por la tarde –no me dejó decir nada más– Estaré ahí mañana
por la mañana.
—De acuerdo, papá.
No le permití decir nada
más y colgué el teléfono. Mañana me iba de aquí.
·En el próximo capítulo·
—Selley se ha ido. Y la muy puta no se
ha despedido de mí. –soltó.
—¿____ se ha ido? –pregunté, para cerciorarme de que había oído bien. Era imposible que se fuese tan pronto. ¿No iba a estar aquí tres meses?
—Sí, pero tranquilo, no te pongas mustio, que aún puedes tirártela. Vuelve el lunes. Por lo que me he enterado, se ha ido al velorio de su madre.
—¿Por qué crees que me pondría “mustio” –imité su expresión– si no volviera? ¿Crees que estaba pensando en tirármela? –pregunté aun sorprendido por la facilidad que tenía la morena de leer las mentes ajenas.
—¿____ se ha ido? –pregunté, para cerciorarme de que había oído bien. Era imposible que se fuese tan pronto. ¿No iba a estar aquí tres meses?
—Sí, pero tranquilo, no te pongas mustio, que aún puedes tirártela. Vuelve el lunes. Por lo que me he enterado, se ha ido al velorio de su madre.
—¿Por qué crees que me pondría “mustio” –imité su expresión– si no volviera? ¿Crees que estaba pensando en tirármela? –pregunté aun sorprendido por la facilidad que tenía la morena de leer las mentes ajenas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario