martes, 16 de abril de 2013

CAPÍTULO ONCE: SI NO TIENES NADA BUENO QUE DECIR, ES MEJOR CALLAR.


● Harry:  
La calma se vio interrumpida por la tempestad. En este caso, el horrible tono de la alarma de mi móvil acabó con la mía. Siguiendo la rutina, di un almohadazo a Louis y otro a cada uno de los chicos. A regañadientes se despertaron mientras yo terminaba de ponerme el uniforme.
—El almohadazo de hoy me ha dolido. ¿Qué te pasa? ¿Selley sigue sin hacerte caso? –dijo burlándose y me hizo recordar nuestra discusión de ayer.

>FLASHBACK<
—Sabía que eras un gran cretino y un idiota integral, pero acabas de superar todas mis expectativas. Tienes exactamente todo lo que detesto en un tío. –remató y siguió caminando.
—Abres la boca y sueltas lo primero que se te pasa por la cabeza y ni siquiera te paras ni un segundo a pensar lo que hay detrás de cada persona. Detrás de cada una hay una historia y no te puedes permitir el lujo de acusar a alguien sin saberla antes –susurré para mí– Y ni siquiera sé por qué me importa lo que puedas pensar.
—¿Selley? Tengo mejor gusto.  –dije saliendo por la puerta, evitándolos. Pero para mi desgracia, salieron tras de mí.
—¿Con mejor gusto te refieres a Mía? ¿O a Jennifer? –rió después de mencionar a la rubia.
—Lou, si no tienes nada bueno que decir, es mejor callar.
[…]
Presioné “enviar” cuando acabé el mensaje para Zayn y volví a guardar el móvil en el bolsillo. Tener la primera clase del día con el señor Gaffigan significaba una hora más para dormir. Observé la gente que caminaba a ambos lados, y, por segunda vez en esta semana, volví a tirar a alguien al suelo.
—Tú tienes alguna especie de problema conmigo. –musitó esta desde el suelo, llevándose una mano a la cabeza.
—Lo siento –no pude evitar responder bordemente.
—Entre tú y ______ vais a acabar por dejarme lesionada. –sin saber por qué, mi cerebro decidió prestar más atención a la conversación.– ¿No fue a disculparse ayer? ¿Por qué sigues tan furioso entonces?
—Tu amiga me la ha jugado bien.
—¿No ha ido a hablar contigo?
—Sí, pero…
—Pero no le has dejado –dijo y puse los ojos en blanco.
—¿Cómo…?
—Porque te conozco,  y porque ella volvió de una mala leche que casi me rompe en pedazos con los ojos.
—Entonces, supongo que sabrás lo que pasó. –dije y ella asintió– Si no lo hubiera hecho, esto no habría pasado.
—Otro idiota más. O hago yo de Celestina… –musitó– Escucha, guapito, ella no trató de devolverte nada, ni de vengarse. Simplemente, tocaste la canción que no debías.
—¿Set fire to the rain?
—Esa canción se la tocaba su madre antes de morir. _____ no es mala persona como para vengarse de ti, pero ambos sabemos que es muy orgullosa. No iba a dejar que la vieses llorar.
—¿Por qué no me lo dijo allí?
—Como he dicho, orgullo.
—¿Debería hablar con ella?
—¿¡Tú que crees!? Si es que a veces sois tal para cual de retardados.
—Como tú eres tan lista –dije revolviéndole el pelo y dirigiéndome de nuevo al aula de lengua.
Me bastó un segundo para encontrarla. Sentada al fondo del aula,  hablaba con el pelirrojo que se sentaba delante.  Me acerqué a ella tan pronto como él tomo asiento. 
—_______ –la llamé, no se molestó en mirarme.
—¿Qué? –contestó bordemente.
—¿Desde cuando eres tan borde?
—Simplemente es tu trato especial. –imitó la respuesta que yo ya le había dado – ¿Algo importante que decir? –Reuní mentalmente las palabras que debía decir. Para qué mentir, era la primera vez que me disculpaba por algo. «¿Por qué hacerlo?» Susurraba la voz de mi cabeza, esa que me hacía ser tan superficial, y la misma que hacía que ella me odiase cada día más. Pero tampoco podía llegar aquí y hacerme cambiar. Ante todo soy Harry Styles.
—El trabajo de lengua, tenemos que acabarlo, es para este lunes.  –dije la primera excusa que me vino a la cabeza. A la mierda.
—Yo haré mi parte hoy, cuando acabes la tuya, dámela, yo las uniré. Tú, tu parte. Yo, la mía.
—No sería más fácil si… –intenté razonar con ella, era orgullosa y ahora mismo se estaba comportando como una niña pequeña.
—Buenos días clase –me interrumpió el profesor al entrar por la puerta. Nos comportaremos como niños pequeños si es lo que quieres, Selley.

● _____: 
Llegué a tiempo al ensayo y con el guión en la mano. Con suerte, recordaría lo que había estado practicando por el camino. Tan pronto como puse un pié en el salón de actos, el señor Gaffigan me obligó a subir al escenario, justo después de llamar a Styles.
—Enseñadnos en lo que habéis estado trabajando –nos animó a representar el primer acto.
<<REPRESENTACIÓN>>
BRUNO: Déjame adivinar, eres Isabella, ¿cierto? —pregunta sonriendo— ¿La amiga de Sharon?
ISABELLA: Sí, sí. —reacciona después de haberse embobado con sus ojos verdes— A las dos preguntas sí.
BRUNO: ¿La puerta no abre?
ISABELLA: ¿Ah? No, no. —se ruboriza— La llave no entra.
BRUNO: ¿Me permites? — intenta abrir la puerta, en vano— Te dieron la llave equivocada.
ISABELLA: ¿Tú crees? —contesta con sarcasmo— ¿Eres…vecino? —pregunta con ganas de seguir hablando con él.
BRUNO: No.
ISABELLA: ¿Entonces cómo sabes mi nombre y que soy amiga de la chica que vive aquí? —desconfía por primera vez del chico que tanto le había gustado. — ¿Sharon Stone vive aquí?
BRUNO:  Sí, Sharon vive aquí. Es raro que no se encuentre —muestra sorpresa— Ella me habló de ti, estaba muy emocionada con tu llegada.
ISABELLA: ¿Y tú eres…?
BRUNO: Perdóname, qué descortés. Me llamo Bruno, Bruno Ronald.
<<FIN REPRESENTACIÓN>>
—¡Corten! –oímos y dejamos de actuar – para ser el primer acto, está bastante bien. Para el siguiente acto, también participa Sharon. –añadió– Mía, más que aprendido para mañana. –dijo antes de salir por la puerta.
—Menuda forma de dirigir tiene este hombre –susurré y recogí mis cosas, podía aprendérmelo perfectamente en mi habitación sin la necesidad de estar en presencia de Styles y su pelirroja tetona. Pero al parecer yo no era la única que tenía esa idea, y todos y cada uno de los que allí había abandonaron en salón, incluida Mía. ¿Me había perdido algo? 
Esperé a que toda la masa de gente despejase y caminé hacia el pasillo yo también.
—Quieta ahí, Selley. –oí a mis espaldas y sentí un brazo en mi hombro. 

·En el próximo capítulo·

Esta es una de esas veces en las que deseas estar sola y siempre hay alguien. Pero esta vez, y para más inri, me topé con la persona con la que menos deseaba hacerlo.

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