● Harry:
La calma se
vio interrumpida por la tempestad. En este caso, el horrible tono de la alarma
de mi móvil acabó con la mía. Siguiendo la rutina, di un almohadazo a Louis y
otro a cada uno de los chicos. A regañadientes se despertaron mientras yo
terminaba de ponerme el uniforme.
—El
almohadazo de hoy me ha dolido. ¿Qué te pasa? ¿Selley sigue sin hacerte caso?
–dijo burlándose y me hizo recordar nuestra discusión de ayer.
>FLASHBACK<
—Sabía que
eras un gran cretino y un idiota integral, pero acabas de superar todas mis
expectativas. Tienes exactamente todo lo que detesto en un tío. –remató y
siguió caminando.
—Abres la
boca y sueltas lo primero que se te pasa por la cabeza y ni siquiera te paras
ni un segundo a pensar lo que hay detrás de cada persona. Detrás de cada una
hay una historia y no te puedes permitir el lujo de acusar a alguien sin
saberla antes –susurré para mí– Y ni siquiera sé por qué me importa lo que
puedas pensar.
▬
—¿Selley?
Tengo mejor gusto. –dije saliendo por la
puerta, evitándolos. Pero para mi desgracia, salieron tras de mí.
—¿Con mejor
gusto te refieres a Mía? ¿O a Jennifer? –rió después de mencionar a la rubia.
—Lou, si no
tienes nada bueno que decir, es mejor callar.
[…]
Presioné
“enviar” cuando acabé el mensaje para Zayn y volví a guardar el móvil en el
bolsillo. Tener la primera clase del día con el señor Gaffigan significaba una
hora más para dormir. Observé la gente que caminaba a ambos lados, y, por
segunda vez en esta semana, volví a tirar a alguien al suelo.
—Tú tienes
alguna especie de problema conmigo. –musitó esta desde el suelo, llevándose una
mano a la cabeza.
—Lo siento
–no pude evitar responder bordemente.
—Entre tú y
______ vais a acabar por dejarme lesionada. –sin saber por qué, mi cerebro
decidió prestar más atención a la conversación.– ¿No fue a disculparse ayer?
¿Por qué sigues tan furioso entonces?
—Tu amiga
me la ha jugado bien.
—¿No ha ido
a hablar contigo?
—Sí, pero…
—Pero no le
has dejado –dijo y puse los ojos en blanco.
—¿Cómo…?
—Porque te
conozco, y porque ella volvió de una
mala leche que casi me rompe en pedazos con los ojos.
—Entonces,
supongo que sabrás lo que pasó. –dije y ella asintió– Si no lo hubiera hecho,
esto no habría pasado.
—Otro
idiota más. O hago yo de Celestina… –musitó– Escucha, guapito, ella no trató de
devolverte nada, ni de vengarse. Simplemente, tocaste la canción que no debías.
—¿Set fire
to the rain?
—Esa
canción se la tocaba su madre antes de morir. _____ no es mala persona como
para vengarse de ti, pero ambos sabemos que es muy orgullosa. No iba a dejar
que la vieses llorar.
—¿Por qué
no me lo dijo allí?
—Como he
dicho, orgullo.
—¿Debería
hablar con ella?
—¿¡Tú que
crees!? Si es que a veces sois tal para cual de retardados.
—Como tú
eres tan lista –dije revolviéndole el pelo y dirigiéndome de nuevo al aula de
lengua.
Me bastó un
segundo para encontrarla. Sentada al fondo del aula, hablaba con el pelirrojo que se sentaba
delante. Me acerqué a ella tan pronto
como él tomo asiento.
—_______
–la llamé, no se molestó en mirarme.
—¿Qué?
–contestó bordemente.
—¿Desde
cuando eres tan borde?
—Simplemente
es tu trato especial. –imitó la respuesta que yo ya le había dado – ¿Algo
importante que decir? –Reuní mentalmente las palabras que debía decir. Para qué
mentir, era la primera vez que me disculpaba por algo. «¿Por qué hacerlo?» Susurraba
la voz de mi cabeza, esa que me hacía ser tan superficial, y la misma que hacía
que ella me odiase cada día más. Pero tampoco podía llegar aquí y hacerme
cambiar. Ante todo soy Harry Styles.
—El trabajo
de lengua, tenemos que acabarlo, es para este lunes. –dije la primera excusa que me vino a la cabeza.
A la mierda.
—Yo haré mi
parte hoy, cuando acabes la tuya, dámela, yo las uniré. Tú, tu parte. Yo, la
mía.
—No sería
más fácil si… –intenté razonar con ella, era orgullosa y ahora mismo se estaba
comportando como una niña pequeña.
—Buenos
días clase –me interrumpió el profesor al entrar por la puerta. Nos
comportaremos como niños pequeños si es lo que quieres, Selley.
● _____:
Llegué a
tiempo al ensayo y con el guión en la mano. Con suerte, recordaría lo que había
estado practicando por el camino. Tan pronto como puse un pié en el salón de
actos, el señor Gaffigan me obligó a subir al escenario, justo después de
llamar a Styles.
—Enseñadnos
en lo que habéis estado trabajando –nos animó a representar el primer acto.
<<REPRESENTACIÓN>>
BRUNO:
Déjame adivinar, eres Isabella, ¿cierto? —pregunta sonriendo— ¿La amiga de
Sharon?
ISABELLA:
Sí, sí. —reacciona después de haberse embobado con sus ojos verdes— A las dos
preguntas sí.
BRUNO: ¿La
puerta no abre?
ISABELLA:
¿Ah? No, no. —se ruboriza— La llave no entra.
BRUNO: ¿Me
permites? — intenta abrir la puerta, en vano— Te dieron la llave equivocada.
ISABELLA:
¿Tú crees? —contesta con sarcasmo— ¿Eres…vecino? —pregunta con ganas de seguir
hablando con él.
BRUNO: No.
ISABELLA:
¿Entonces cómo sabes mi nombre y que soy amiga de la chica que vive aquí?
—desconfía por primera vez del chico que tanto le había gustado. — ¿Sharon
Stone vive aquí?
BRUNO: Sí, Sharon vive aquí. Es raro que no se
encuentre —muestra sorpresa— Ella me habló de ti, estaba muy emocionada con tu
llegada.
ISABELLA:
¿Y tú eres…?
BRUNO:
Perdóname, qué descortés. Me llamo Bruno, Bruno Ronald.
<<FIN REPRESENTACIÓN>>
—¡Corten!
–oímos y dejamos de actuar – para ser el primer acto, está bastante bien. Para
el siguiente acto, también participa Sharon. –añadió– Mía, más que aprendido
para mañana. –dijo antes de salir por la puerta.
—Menuda
forma de dirigir tiene este hombre –susurré y recogí mis cosas, podía
aprendérmelo perfectamente en mi habitación sin la necesidad de estar en
presencia de Styles y su pelirroja tetona. Pero al parecer yo no era la única
que tenía esa idea, y todos y cada uno de los que allí había abandonaron en
salón, incluida Mía. ¿Me había perdido algo?
Esperé a
que toda la masa de gente despejase y caminé hacia el pasillo yo también.
—Quieta ahí, Selley. –oí
a mis espaldas y sentí un brazo en mi hombro.
·En el próximo capítulo·
Esta es una de esas veces en las que
deseas estar sola y siempre hay alguien. Pero esta vez, y para más inri, me
topé con la persona con la que menos deseaba hacerlo.
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