sábado, 25 de mayo de 2013

VEINTICUATRO: NO SABES LO QUE SE SIENTE.


● _____:

Froté los ojos y bostecé, me revolví bajo las sábanas hasta que noté el pecho desnudo de Harry en mi espalda. Me había acostado con él anoche, ¡con Styles! Puse empeño en ello, pero no conseguí evitar que se me escapase una sonrisa, y no ignoré lo bien que me sentía ahora. No sabía con exactitud por qué, pero un gran sentimiento de felicidad me embriagaba por dentro. Volví a cerrar los ojos para disfrutar del olor que desprendía su cuerpo, todavía a perfume, hasta que sentí como la piel se me erizaba cuando sus labios comenzaron a dejar besos desde mi nuca, pasando por el cuello, con intención de llegar a mi oído. La piel suave de su mano recorrió mi espalda hasta el final de la columna, dejando caricias por donde pasaba.
—¿Qué tal has dormido, pequeña? –susurró y sus palabras superaron el mismísimo “Buenos días princesa” de Moccia. Me di la vuelta quedando entre sus brazos.
—Buenos dí…–el sonido de ambas tripas me interrumpió y nos hizo sonreír.
—¿Desayuno y paseo por el campus? –me propuso sujetando mis caderas y colocándome sobre su cuerpo.
—Voy a necesitar ropa.
—Yo te la traigo de paso que me doy una ducha rápida. ¿Dónde tienes la lencería sexy? –estallé en carcajadas. Vacilé un momento antes de contestar.
—En la cómoda, segundo cajón al fondo. –cambió las posiciones y besó mis pechos antes de levantarse. Salió de la habitación enrollado en una toalla y yo volví a sumergirme bajo las sábanas con intención de volver a dormir. Un molesto murmullo proveniente del pasillo me lo impidió, este se acercaba hasta que la puerta se abrió de golpe.
—Vaya…–oí, pero tampoco me molesté en sacar la cabeza. Reconocía la voz de Zayn, seguramente al ver toda mi ropa tirada en el suelo. No estaba solo, puesto que antes había oído más voces.
—“No voy a acostarme con ella, Zayn” –burló la voz del moreno, intentando imitar la de Harry.
—Calla idiota…–esa era la voz de mi rubio, Niall.– ¿No ves que está durmiendo ahí? –dijo y me hizo tragar saliva. La idea de estar aquí, cubriendo con las sábanas mi cuerpo desnudo, y fingiendo estar dormida, no me agradaba.
—Nos falta el enamorado…–no supe identificar aquella voz pero sí la que habló después.
—No miréis tanto, que igual se os caen los ojos. –esa voz era de Harry.
—Si quieres nos vamos, y os dejamos echar el de la mañana. –sí, ese era Zayn.
—Ya tardáis. –vaciló y supuse que en ese momento estaban saliendo. 
—Felicidades, ya te las has tirado a todas–volvió a ser la voz del moreno la que me hizo empezar a preocuparme. Tenía razón, ¿y ahora? ¿Qué va a pasar entre nosotros? Harry acababa de conseguir lo que quería en un principio, ¿Qué pasará conmigo? ¿me echará y me dirá que he caído como todas?
Si lo hacía, tendría razón. Caí en sus brazos y pasé por su cama como el resto de las ciento sesenta tías del internado. Había oído la historia de algunas de ellas, y no me gustaba como acababan.
Las dudas iban y venían por mi mente, para retornar con más fuerza y provocarme dolor de cabeza. Sus manos rozando mi hombro me obligaron a disiparlas de golpe y que por fin saliese de mi escondite.
—Ropa sexy y corta. –sonrió lanzándome a la cabeza un short y una básica blanca de tirantes.
—¿Piensas mojarme hasta que se transparente? –alcé el ceño y empecé a vestirme bajo su sonrisa pícara. Algo me decía que mi idea le había gustado.
Salí de la habitación de Harry sin que me importase, por primera vez, que la gente pensase lo que quisiese. Lo primero que recibí al entrar en la cafetería fue la mirada de Erik recorrerme de arriba abajo, el que se encontraba en una de las mesas del fondo al lado de la cristalera. Harry trajo a la mesa de siempre desayuno pasa ambos, y antes de que pudiese agradecérselo, una voz irrumpió en el lugar.
—______...–musitó tímidamente dicha voz, que ahora sabía que provenía del pelirrojo, Trevor, que normalmente se sentaba delante de mí en lengua.
—¿Pasa algo? –pregunté extrañada de que me dirigiese la palabra alguien reservado como él.
—Me han dado esto para ti. –dejó una nota de papel doblado en mi mano y se largó todo lo rápido que pudo. Su timidez me hizo gracia. Me senté a horcajadas en el banco, dándole la espalda a Harry, el que estaba centrado en su desayuno, para poder leer aquel papel. El “Erik” que descubrí al deshacer la primera doblez me echó para atrás, pero continué deshaciendo pliegues  hasta que pude leer aquellas bonitas palabras, que no consiguieron despertar ni una chispa en mí.
No afloraron ningún sentimiento pero sí hicieron nacer una idea. Descabellada, todo había que decirlo, ya que con esto descubriría lo que Harry me hacía sentir. Y después de lo de anoche no sabía si me convenía. Las dudas volvieron a mi cabeza y las obligué a desaparecer.
—Harry. –lo miré por encima de los hombros, para no dejarle saber de la existencia de aquella nota.– Dime algo bonito. –imitó mi posición para poder pegar su cuerpo al mío y acceder a mi oído.
—Quiero hacerte el amor hasta aprenderte de memoria, y después hacértelo todos los días para que no se me olvide ni un solo centímetro de tu cuerpo. –con eso había bastado para que mis sentidos desfalleciesen completamente y sintiese derretirme ahí mismo. Aprovechó mi momento de debilidad para hacerse con el papel que yo me había esforzado en esconder. Tras leerlo buscó a Erik con la mirada y lo encontró. Yo también había visto la mirada de provocación que le lanzaba el susodicho ahora, ¿le apetecía pelea ya de mañana? No dudó en levantarse dispuesto a dejarle una marca en la cara de por vida a aquel gilipollas. Me obligué a levantarme detrás de él y cogerlo por el brazo, intentando detenerlo, a pesar de que ganas no me faltaban de que le diese un par de golpes por todas esas veces que Erik había intentado propasarse, pero este también se había levantado de su mesa con ganas de empezar un espectáculo. Pegué mi cuerpo al de Harry, entre sus brazos y mirándolo a los ojos, cuando los dos ya estaban en medio de la cafetería.
—Por favor, Harry. No hagas una montaña de un grano de arena. –dije con un hilo de voz, pero Erik ya estaba delante de nosotros. Obligué al rulos a mirarme.
—¿Te echas atrás, Styles? –la voz socarrona que utilizó me hizo aún más imposible calmar a Harry, aun así logré que mantuviese la mirada en mis ojos.
—No te vas a rebajar a su altura, ¿verdad? Sabes de sobra que no merece la pena. –intentar calmarlo en ese momento era como pedir a un sordo que escuche. Y si ya estaba cabreado, cuando Erik tiró de mi brazo para poder darle el primer golpe pensé que ya no había vuelta atrás. Miré suplicante a Harry y para mi sorpresa solo detuvo el golpe, para después salir de la cafetería dejando al otro idiota allí plantado. Salí detrás de él hacia las escaleras, ¿ahora también estaba cabreado conmigo?
—¿Te has enfadado conmigo? ¿En serio, Harry?
—Perdón porque no me agrade, –se burló de la última palabra dándole un acento y entrecomillándola con los dedos– que le defiendas. –gruñó lo último y no sabía si sonreír por lo tierno, e imbécil, que estaba siendo al ponerse celoso, o molestarme porque solo la idea de que yo pudiese defender a otro que no fuese él pudiera parecerle posible. La primera opción y un par de mimos arreglarían la situación. Pero su falta de confianza en mí me hizo meter la pata a mi también.
—¿Tan ciego estás? ¿Tanto como para no darte cuenta de lo poco que me importan sus palabras y que las únicas que quería escuchar eran las tuyas? –quizás lo último no quería decirlo, solo pensarlo.
—No sabes lo que se siente. –se acercó a mí, no me gustaba la decepción de su mirada, pero sí su proximidad.– No me gusta absolutamente nada la manera en la que te mira, y mucho menos las confianzas que se toma contigo.
—¿¡Que no sé lo que se siente!? –posiblemente exageré demasiado– ¡Tú si que no sabes lo que se siente! Acaso yo no…
—______, Harry, ¡por fin os encuentro! –la voz del señor Gaffigan interrumpió lo que seguramente iba a ser la mayor metedura de pata de la historia.– Enhorabuena.– nos felicitó detrás de aquella montaña de libros y folios.– No sé por qué os habéis besado, pero el final ha sido espectacular.– nos sonrió antes de perderse por las escaleras, devolviéndonos a nuestro conflicto inicial.
—Tu no, ¿qué? –me miró con el ceño en alto. No podía creerme que se hubiera enfadado por una tontería así, pero no, ¡no era capaz de enfadarme con él!
—¿Acaso yo no llevo aguantando desde que llegué tener que ver como Mía entraba y salía de tu habitación, para luego venir a restregármelo a la cara? ¿Qué no sé lo que se siente? Dime Harry, ¿¡cómo te sentirías si entonces yo hiciera con Erik lo que tú haces con las demás tías del internado!? –dije todo de carrerilla, sin pensar en las consecuencias. Tampoco me dio tiempo a ver la reacción de Styles antes de que una montaña de folios volase por al pasillo y cayese sobre nosotros. 

·En el próximo capítulo·
—No sé qué decir… –ahora sí que estaba sorprendida– Nunca, y eso que conozco a Harry desde hace dos años, nunca lo había visto ponerse celoso.  Y ahora sí que no lo digo en broma solo para molestaros, pero me estoy planteando el hecho de que sea posible que se haya enamorado de ti.

6 comentarios:

  1. OH DIOS, QUE BONITO TODO :')
    SIGUELA PRONTO, AMO TU NOVE!
    By: Likyaw

    ResponderEliminar
  2. DIOS. DIOS. DIOS. DIOS. DIOS.
    ¿Pero cómo cojones puedes escribir tan bien? ¿Cómo? ¿Cómo, señor mío? Dios, si es que no tengo palabras para describir cómo me siento ahora. Con decirte que he empezado a llorar como una magdalena desde hace unos capítulos atrás, ¿te lo crees? Y eso que yo no soy de lágrima fácil e.e
    Pues eso, que mi más enhorabuena por toda la novela. Que sin duda, es la mejor que he leído. Que eres una escritora excelente, y que espero que la continúes, cariño.
    Un besazo:)

    ResponderEliminar
  3. Mil millones de gracias por leer, a todas.
    Jo, y adfjaskjdfhsa para ti, Atenea, me has matado con tu comentario.
    Ya podéis disfrutar del capítulo 25.
    Espero que os guste, (:

    PD: Ahora la cosa se pondrá un poco tensa. ^^

    ResponderEliminar